
Argentina enfrentará a un Egipto envalentonado y con una carga histórica muy fuerte después de conseguir su primera victoria en una fase eliminatoria mundialista.

Mohamed Salah. Foto Getty Images Sport/GOAL.
El equipo dirigido por Hossam Hassan viene de superar a Australia por 4-2 en los penales, luego de igualar 1-1 durante los 120 minutos en Dallas.
En ese partido, los “Faraones” se pusieron en ventaja con un gol de Emam Ashour, sufrieron el empate por un tanto en contra de Mohamed Hany y terminaron imponiéndose desde los doce pasos.
La clasificación significó uno de los triunfos más importantes en la historia mundialista de Egipto, que, antes de esta edición de la Copa del Mundo, nunca había logrado ganar un partido de eliminación directa ni tampoco había superado una fase de grupos.
Su camino en el torneo ya venía siendo histórico: empató con Bélgica, venció a Nueva Zelanda y luego igualó con Irán, resultado que le permitió meterse por primera vez en una ronda eliminatoria. Después, el triunfo ante Australia terminó de potenciar la confianza del plantel.
Más allá de Mohamed Salah, que sigue siendo la gran bandera futbolística y emocional del equipo, Egipto tiene otros nombres que Argentina deberá mirar de cerca. El principal es Omar Marmoush, delantero de Manchester City, rápido, vertical y clave para los contraataques.
Egipto se apoya en una organización defensiva compacta y en transiciones rápidas con Salah y Marmoush, un plan que podría repetir ante la Argentina de Lionel Scaloni.
Otro futbolista importante es Emam Ashour, mediocampista de Al Ahly, autor del gol ante Australia y uno de los jugadores con mejor llegada al área. Es una pieza dinámica, con recorrido y capacidad para aparecer en posiciones ofensivas.
También aparece Mahmoud Trezeguet, otro nombre de peso en el ataque egipcio.
El futbolista de Al Ahly fue importante durante la etapa previa al Mundial, especialmente cuando Salah arrastró problemas físicos, y le aporta experiencia, gol y desequilibrio por los costados.
En el arco, Egipto cuenta con la jerarquía de Mohamed El Shenawy, histórico arquero de Al Ahly, aunque Mostafa Shobeir también tuvo protagonismo en el torneo y fue titular ante Australia. La competencia interna en ese puesto es una de las particularidades del plantel.
En defensa, uno de los apellidos fuertes es Mohamed Abdelmonem, zaguero de Nice, mientras que Ramy Rabia y Hossam Abdelmaguid también vienen de tener participación decisiva: Rabia convirtió en la tanda ante Australia y Abdelmaguid marcó el penal que selló la clasificación.
