EEUU e Irán mantuvieron negociaciones indirectas, con el foco puesto sobre el programa nuclear de Teherán

La diplomacia silenciosa irrumpió en el Golfo Pérsico mientras las amenazas públicas de Washington y Teherán intensificaban la confrontación bilateral.
Funcionarios de alto rango de Estados Unidos e Irán mantuvieron encuentros reservados en Mascate, Omán, confirmando la existencia de un canal de diálogo de emergencia que operó en las sombras durante el reciente aumento de las tensiones regionales. Las conversaciones se produjeron en un momento de máxima escalada, buscando mitigar los riesgos de una confrontación militar directa.
Estos acercamientos se produjeron justo cuando la retórica de ambos países había alcanzado uno de sus puntos más altos. El presidente Donald Trump y el líder supremo iraní, el Ayatolá Alí Jamenei, habían intercambiado advertencias que sugerían la posibilidad de un conflicto abierto en la zona del Estrecho de Ormuz.
Mascate tradicionalmente ha servido como facilitador discreto en las negociaciones entre Teherán y Occidente. Las conversaciones apuntaron primariamente a establecer mecanismos para evitar errores de cálculo militar y abordar temas sensibles relacionados con la seguridad marítima y la interrupción del tránsito petrolero.
Este intento de mediación ocurre tras el quiebre del acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA, del cual Estados Unidos se retiró unilateralmente. La posterior reimposición de sanciones económicas por parte de Washington asfixió la economía iraní y motivó la actual crisis de seguridad.
Aunque los resultados concretos de estos encuentros no fueron detallados por ninguna de las partes, la existencia misma del diálogo secreto sugiere que ambas potencias buscan una salida negociada que frene la espiral de agresiones mutuas antes de que se produzca un incidente irreversible.
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