El mandatario norteamericano vislumbra chances concretas de sellar un pacto con la República Islámica tras tres jornadas sin hostilidades. No obstante, el régimen persa rechaza cualquier intercambio cara a cara con la administración estadounidense.
## Una tregua que alimenta cauteloso optimismo
Desde el interior del avión presidencial, Donald Trump dialogó con la prensa sobre las perspectivas de acercamiento con Teherán. El republicano adoptó un tono mesurado, aunque dejó entrever una luz al final del túnel. «Tengo mucha paciencia. Veremos qué pasa. Creo que hay buenas probabilidades de que algo pueda suceder», sostuvo el líder de la Casa Blanca.
Estas palabras surgieron tras el cese de operaciones que comenzó el sábado, que interrumpió la serie de incursiones aéreas estadounidenses contra blancos iraníes. Los ataques formaban parte del enfrentamiento por la hegemonía sobre el estrecho de Ormuz, arteria vital para el flujo petrolero a escala planetaria.
El presidente también hizo referencia al poderío bélico de su nación. «Tenemos muchas municiones», declaró, aunque admitió que anhelaría contar con reservas más abultadas. «Me gustaría tener más, para ser sincero, pero se ha dado tanto a Ucrania», puntualizó.
## Presión militar y diplomacia en paralelo
La estrategia de Washington combina gestos conciliatorios con la exhibición de fuerza. Mike Waltz, representante estadounidense ante la ONU, precisó que Trump otorgó cierto respiro a las tratativas diplomáticas, si bien las tropas se mantienen en alerta máxima. «Está dando algo de espacio a las conversaciones», explicó el funcionario, «pero Estados Unidos continúa listo» para desencadenar acciones armadas si fracasan las gestiones pacíficas.
En consonancia con esta postura, el Ejecutivo norteamericano intensificó recientemente la presencia militar en la zona.
La calma entre ambas potencias no se replica en el resto de la región. Riad comunicó que desarticuló aeronaves no tripuladas procedentes de Irak, lanzadas por facciones vinculadas a Irán, y exigió a Bagdad que frene agresiones desde su jurisdicción. Por su parte, los insurgentes hutíes yemeníes, con respaldo teheraní, asumieron nuevos asaltos con drones contra complejos energéticos saudíes en el mar Rojo, luego de declarar un bloqueo naval contra el reino.
El cierre del paso de Ormuz —por donde circulaba aproximadamente el 20% del comercio global de crudo— provocó una escalada de precios del petróleo en semanas recientes. La pausa bélica permitió que el valor del barril se asentara cerca de los 86 dólares, aunque la inestabilidad persiste.
## La negativa iraní a negociar de frente
Mientras tanto, la cancillería iraní desmintió que Washington participe en las consultas que sostiene con Omán respecto a la gestión futura del estrecho. Esmail Baqai, vocero del Ministerio de Exteriores, enfatizó que «estas discusiones no tienen nada que ver con Estados Unidos» y aclaró que constituyen un diálogo estrictamente entre ambos países. Confirmó, asimismo, que la vía marítima sigue inoperativa y reafirmó que, pese a la existencia de intermediarios que canalizan comunicaciones, no hay tratativas directas entre las dos capitales.
Redacción SDN
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