Donald Trump firmó una orden que amenaza con aranceles a los socios comerciales de Irán

Washington activará en febrero un decreto que endurece el cerco económico sobre Teherán, afectando las transacciones de terceros países vinculados al programa nuclear.
El Gobierno de Estados Unidos confirmó la próxima entrada en vigor de un decreto que refuerza las medidas punitivas contra Irán, programado para comenzar a aplicarse durante el mes de febrero. La decisión eleva la presión económica sobre la República Islámica y profundiza el conflicto latente en torno a sus ambiciones atómicas.
Esta reactivación del instrumento punitivo se produce tras una serie de conversaciones indirectas que no lograron estabilizar los mecanismos de monitoreo del programa nuclear iraní. El endurecimiento de las normas busca limitar drásticamente la capacidad de Teherán para financiar actividades que Washington considera desestabilizadoras.
La normativa introduce nuevas restricciones diseñadas para impactar las cadenas de suministro y las transacciones financieras que involucran a empresas que proveen insumos críticos al programa de misiles y a la estructura nuclear iraní. Se trata de una medida de alcance extraterritorial, centrada en las denominadas sanciones secundarias.
El impacto económico de estas disposiciones se sentirá en el comercio internacional, afectando las relaciones de Teherán con socios clave. Fuentes diplomáticas señalaron que la aplicación rigurosa del decreto podría complicar operaciones comerciales vitales que involucran a naciones como Rusia y Alemania.
Analistas de política exterior indican que la medida de la Casa Blanca reduce los espacios para la diplomacia. La efectividad de este nuevo cerco dependerá directamente de la voluntad de cumplimiento de los principales actores económicos globales, quienes deben calibrar el riesgo de operar con entidades iraníes.
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