Deme agita el fantasma de China en la pelea con Jan de Nul por la Hidrovía

La disputa entre las firmas belgas Jan de Nul y Deme por el control de la Hidrovía escala hacia una pulseada geopolítica por el apoyo del gobierno de Javier Milei.
La licitación por la concesión de la Hidrovía durante los próximos treinta años entró en una fase de confrontación directa entre las multinacionales belgas Jan de Nul y Deme. La actual operadora, Jan de Nul, solicitó formalmente a la autoridad portuaria la descalificación de su competidora tras denunciar irregularidades administrativas en la oferta presentada.
Ante este escenario, Deme busca capitalizar el alineamiento internacional de la Casa Rosada mediante la difusión de un apoyo de capitales estadounidenses. La firma sostiene que su propuesta cuenta con el aval de empresas de ese origen y la participación de fondos del banco de desarrollo de Estados Unidos creado durante el mandato de Donald Trump.
Desde el sector de Jan de Nul desestiman esta maniobra y señalan contradicciones en el discurso de su rival respecto a los vínculos con el gigante asiático. Advierten que Deme registra antecedentes recientes de sociedades con compañías estatales chinas en licitaciones previas para el mantenimiento de canales de acceso y dragado en territorio argentino.
La interna política del oficialismo también juega un papel determinante en el reparto de influencias sobre el negocio fluvial. Mientras los directivos de Deme mantienen reuniones con el sector que lidera Martín Menem en el Congreso, Jan de Nul conserva nexos con grupos empresarios locales vinculados al entorno de Santiago Caputo.
Especialistas del rubro advierten que la supuesta alianza norteamericana de Deme carece de sustento formal ya que la empresa se presentó a la licitación de manera individual. Sin margen legal para incorporar socios externos en esta instancia, los movimientos de las compañías se interpretan como una estrategia de presión mediática antes de la definición técnica del contrato.
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