La crisis que atraviesa Cuba tomó una dimensión adicional en las últimas horas. Mientras el país caribeño lidia con uno de sus peores momentos energéticos de los últimos años, ahora debe enfrentar la escasez de agua potable en múltiples zonas de la capital. La situación compleja un escenario ya de por sí alarmante para millones de habitantes.
## El servicio hídrico colapsa en quince municipios
Aguas de La Habana confirmó que más de diez distritos de la capital se ven afectados por la interrupción del suministro. La compañía estatal precisó que quince municipios padecen las consecuencias de los cortes eléctricos recurrentes, lo cual impide el funcionamiento normal de las plantas potabilizadoras y las redes de distribución. La entidad aclaró que las medidas de recuperación dependerán directamente de la normalización del servicio de energía, sin poder ofrecer por ahora un calendario definido de restablecimiento.
Paralelamente, la Unión Eléctrica de Cuba emitió un pronóstico poco alentador para los próximos días. La disponibilidad de generación alcanzaría apenas los 970 megavatios, una cifra ínfima frente a una demanda estimada de 3150 megavatios. Esto implicaría un déficit de 2210 megavatios durante las horas de mayor consumo, lo que se traduce en prolongados cortes para la población.
## Dos años de oscuridad y acusaciones cruzadas
En el lapso de veinticuatro meses, la isla sufrió doce apagones de alcance nacional. El sistema eléctrico, deteriorado por décadas sin inversión suficiente, funciona al borde del colapso permanente. Las restricciones para la adquisición de combustible y repuestos complican cualquier intento de recuperación sostenida.
El ejecutivo cubano atribuye la crisis al embargo estadounidense y a una orden ejecutiva que castiga con aranceles a los países que comercialicen derivados de petróleo con la isla. El canciller Bruno Rodríguez sostuvo en redes sociales que el cerco energético no solo limita las importaciones de crudo, sino que también bloquea el ingreso de componentes indispensables, impide asesoría técnica internacional y dificulta el acceso al crédito externo.
En la actualidad, los habitantes de La Habana soportan interrupciones diarias que superan las treinta horas, mientras que en el interior del país los cortes pueden extenderse hasta tres jornadas consecutivas. El gobierno calificó la situación como «crítica», sin vislumbrar soluciones inmediatas.
Redacción SDN
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