
La agricultura provincial atraviesa su peor momento en décadas. Entre el aumento imparable de insumos, la caída de precios y los fenómenos climáticos, pequeños y medianos productores alertan sobre un futuro incierto para el campo argentino.
La Sociedad de Productores de Frutas, Hortalizas y Afines de Tucumán lanzó un alerta sobre la delicada situación del sector agrícola. Ricardo Cecilia, referente provincial, describió el panorama como una “crisis histórica, casi terminal”, marcada por el encarecimiento de insumos, la baja de precios y el impacto de fenómenos climáticos extremos.
El dirigente explicó que el aumento constante del combustible, semillas, agroquímicos y otros insumos hace que planificar las próximas cosechas sea casi imposible. “Antes los ajustes eran del 5 o 7% al mes, hoy el combustible sube dos veces por semana”, aseguró. Al mismo tiempo, la caída de los precios de venta, como en el caso de la papa, dificulta la reinversión y pone en riesgo la rentabilidad de las explotaciones.
La crisis también amenaza con un abandono del campo por parte de las nuevas generaciones. “Los hijos prefieren un sueldo seguro antes que seguir en la finca”, señaló Cecilia, alertando sobre la pérdida del relevo y la debilitación de la estructura productiva provincial.
A estos problemas económicos se suman fenómenos climáticos adversos: tormentas, heladas y lluvias intensas destruyen cosechas enteras. Según el productor, la falta de políticas de contención y regulación agrava aún más la situación. “Se libera todo, incluso el combustible que sostiene la producción y el transporte, mientras se restringe el presupuesto de jubilados y universidades”, criticó.
Con información de Café Prensa

