La cancillería brasileña encendió las alarmas tras la polémica visita del mandatario argentino a territorio de San Pablo. El ministro de Hacienda de Lula da Silva, Fernando Haddad, no se contuvo y disparó con crudeza contra Javier Milei, en una escalada verbal que complica aún más los vínculos bilaterales.
## El insulto que cruzó la frontera
En diálogo con una emisora de radio de Recife, Haddad calificó de «payaso» a su par argentino y desarmó punto por punto las críticas que Milei había vertido sobre la economía brasileña. El funcionario destacó que la nación del sur presenta indicadores considerablemente más adversos: mayor riesgo país, deuda pública más abultada y una inflación que supera ampliamente la brasileña. «No hay que tragarse el cuento de quienes pintan un panorama catastrófico», remarcó el economista, según publicó el matutino carioca O Globo.
Haddad, no obstante, evitó maquillar la realidad de su país. Admitió que las tasas elevadas castigan a múltiples sectores —desde el campo hasta las familias y el tejido empresarial— y que el servicio de la deuda le genera «molestias» concretas. La diferencia, insinuó, radica en no dramatizar ni usar el problema ajeno como bandera política.
## La chispa que prendió el fuego
Todo estalló el fin de semana, cuando Milei aterrizó en Brasil para respaldar la precandidatura presidencial de Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, con miras a los comicios de octubre. En un discurso de aproximadamente veinticinco minutos, el libertario arengó contra el «socialismo latinoamericano», evitó nombrar a Lula y lo tildó de «ladrón», «presidiario» y «el zurdo». La frase que más eco generó fue su autodefinición como «profeta de un futuro distópico», asegurando que Argentina ya había tocado fondo por culpa de las izquierdas.
La respuesta institucional no se hizo esperar. Brasilia convocó a consultas a su representante diplomático en Buenos Aires, Julio Bitelli, quien permanece en la capital federal sin fecha de retorno. Simultáneamente, el embajador argentino en territorio brasileño, Daniel Raimondi, deberá presentarse ante el Palacio de Itamaraty para dar explicaciones.
Desde la Casa Rosada, fuentes de alto rango descartaron rotundamente presentar excusas formales. «No va a haber pedido de disculpas», sentenciaron, aunque otro vocero sugirió que el silencio podría funcionar como válvula de escape. La tregua, empero, duró pocas horas: el domingo, Milei volvió a la carga en una entrevista radial, acusando a Brasil de haber financiado una supuesta «campaña antiargentina» durante el Mundial de Estados Unidos.
Para colmo, el diario O Globo reveló que el presidente incumplió protocolo al no notificar al gobierno federal su arribo a San Pablo, donde el gobernador Tarcísio de Freitas lo condecoró con la Orden de Ipiranga, tratamiento reservado a jefes de Estado en visita oficial.
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