Benjamín Netanyahu aseguró que tiene control «casi total» del cielo iraní, pero su presidente insiste que no se rendirán

El gobierno israelí ratificó la continuidad de las operaciones militares contra Irán en coordinación estratégica con Washington tras una semana de ataques aéreos ininterrumpidos.
Benjamin Netanyahu confirmó que las Fuerzas de Defensa de Israel mantendrán la presión operativa sobre el régimen de Teherán. El mandatario aseguró que la estrategia cuenta con el respaldo de su principal aliado norteamericano para neutralizar las amenazas de seguridad en la región.
La declaración oficial sucede a siete días de incursiones aéreas focalizadas en infraestructura militar y logística dentro de territorio iraní. Estos movimientos representan un incremento en la frecuencia de las acciones directas destinadas a degradar la capacidad de respuesta del adversario.
Desde la Casa Blanca confirmaron que el apoyo logístico y de inteligencia se mantendrá activo para supervisar el desarrollo de las misiones. La colaboración entre ambas naciones busca garantizar la seguridad del espacio aéreo y prevenir un despliegue de represalias a gran escala por parte de las fuerzas persas.
La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de las tensiones y el posible impacto en los suministros globales de energía. Los canales diplomáticos europeos intentan mediar para contener la situación, mientras los reportes de inteligencia sugieren que el conflicto entró en una fase de alerta máxima.
El gabinete de guerra israelí evalúa ahora la próxima fase de las operaciones junto a los mandos del Pentágono. La directiva política indica que las acciones militares persistirán hasta que se cumplan las metas estratégicas establecidas por el comando conjunto en el frente externo.
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