Una explosión devastadora golpeó un tren militar en la provincia de Baluchistán, al suroeste de Pakistán, dejando un saldo de al menos 24 personas fallecidas y más de 50 heridas. El ataque, ocurrido el 24 de mayo de 2026 en Quetta, la capital provincial, ha sido reivindicado por el Ejército de Liberación de Baluchistán (ELB), una organización clasificada como terrorista por Estados Unidos.
El atentado con bomba causó la destrucción total de un vagón y dejó múltiples heridos, entre ellos personal militar. Las primeras imágenes difundidas desde el lugar mostraban un vagón volcado y gravemente dañado, con civiles y equipos de emergencia trabajando arduamente para rescatar a los sobrevivientes. Escenas de heridos siendo trasladados en camillas, muchos con evidentes lesiones, y la presencia de oficiales armados asegurando la zona, evidenciaban la magnitud del suceso.
Este incidente se enmarca en una serie de ataques sangrientos que han afectado repetidamente las vías de transporte, la infraestructura clave y las fuerzas del orden en la región de Baluchistán. Esta provincia, limítrofe con Irán, ha sido testigo de un repunte considerable de la violencia en los últimos meses, protagonizada por grupos separatistas como el ELB.
Baluchistán, la provincia de mayor extensión territorial en Pakistán, paradójicamente es también la más empobrecida y subdesarrollada. La región padece un abandono crónico, manifestado en índices de empleo, educación y desarrollo significativamente inferiores a los de otras provincias del país. Los grupos separatistas denuncian que el gobierno central explota los vastos recursos de gas natural y la riqueza mineral de Baluchistán sin que la población local perciba un beneficio justo, lo que alimenta el descontento y la insurgencia en la zona.

