Alerta amarilla en provincias: se agudiza la crisis de la industria y aumenta la conflictividad

La recesión industrial impacta con fuerza en los principales polos productivos del país y genera el cierre de cientos de empresas junto a una caída drástica del empleo formal.
La Federación Industrial de Santa Fe presentó un informe crítico sobre la situación del sector manufacturero en la provincia. El documento detalla que en los últimos meses cerraron 292 establecimientos productivos y se perdieron más de 7.700 puestos de trabajo bajo el nuevo esquema económico. Las autoridades gremiales advierten que la caída del consumo interno y el aumento de los costos fijos mantienen en alerta a las pequeñas y medianas empresas locales.
La crisis excede los límites santafesinos y se extiende hacia otros puntos estratégicos del mapa nacional. En San Luis se registraron tandas de despidos en plantas de diversos rubros, mientras que en Tierra del Fuego el conflicto escaló hasta la toma de una fábrica por parte de sus trabajadores. Las medidas de fuerza responden a la incertidumbre sobre la continuidad de los regímenes de promoción y la falta de insumos importados.
En el norte argentino, la preocupación se centra en la planta de calzado Topper ubicada en Tucumán. La firma cuenta con una nómina de 906 operarios y enfrenta actualmente un problema de sobrestock debido al freno en las ventas minoristas. El gobierno provincial inició gestiones para asistir a la empresa y evitar una reestructuración de personal que afectaría el motor económico de la zona.
El diagnóstico de las cámaras sectoriales coincide en señalar la apertura comercial y la devaluación como factores determinantes del freno productivo. Muchas industrias se ven obligadas a reducir turnos o suspender actividades ante la imposibilidad de competir con productos extranjeros o sostener la rentabilidad mínima. La parálisis de la obra pública también golpea de forma indirecta a los proveedores metalúrgicos y de la construcción.
El panorama fabril para el segundo semestre depende de una eventual reactivación de la demanda que todavía no muestra señales claras de recuperación. Los industriales solicitan medidas urgentes para contener la sangría de empleos calificados y evitar el desmantelamiento de las cadenas de valor regionales. La tensión entre el equilibrio fiscal y la subsistencia del entramado productivo define el actual debate entre el sector privado y el Poder Ejecutivo.
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