Alarma por casos de «oveja loca» en Argentina en medio del desguace del Senasa

La detección de los primeros focos de scrapie en ovinos de tres provincias pone en alerta máxima al sector ganadero y amenaza la seguridad de las exportaciones cárnicas argentinas.
El hallazgo de casos de scrapie en cabañas de Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos representa la primera aparición oficial en el país de esta enfermedad neurodegenerativa que afecta el sistema nervioso de las ovejas. Los diagnósticos positivos en ejemplares de la raza Dorper fueron confirmados mediante análisis de laboratorio en el exterior, lo que activó protocolos de emergencia para intentar contener la propagación en los rodeos locales.
Los especialistas sospechan que el origen del brote se vincula con la importación de reproductores desde Paraguay hace dos años, aunque se investiga si esos animales provenían inicialmente de Canadá o el Reino Unido. Debido a que los síntomas nerviosos y la pérdida de coordinación tardan semanas en manifestarse, los técnicos estiman que la circulación del virus en las zonas afectadas lleva al menos cuarenta días de desarrollo silencioso.
La situación sanitaria se produce en un periodo de fuerte recorte de personal y recursos en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, lo que debilita la capacidad de respuesta técnica en el territorio. La partida de profesionales de carrera hacia la actividad privada y la escasez de movilidad para las inspecciones dificultan el control de la trazabilidad y el seguimiento exhaustivo de cada animal infectado.
El temor a un cierre de fronteras comerciales por parte de los principales compradores de carne argentina presiona a las autoridades a tomar medidas drásticas para evitar un impacto económico mayor. La posibilidad de establecer cordones sanitarios y proceder al sacrificio masivo de animales genera resistencia entre los productores, quienes enfrentan la pérdida de su capital sin garantías de asistencia financiera por parte del Estado.
Durante las próximas semanas se determinará si el brote es un incidente aislado o si requiere una intervención de gran escala que incluya pruebas genéticas para salvar ejemplares resistentes. El manejo de esta crisis sanitaria será una prueba determinante para la nueva estructura de control agropecuario en un mercado global que no tolera fallas en los estándares de seguridad animal.
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