La tensión en Medio Oriente volvió a escalar durante el fin de semana ante el temor de una nueva ofensiva militar contra Irán. Mientras Estados Unidos e Israel mantienen abierta la posibilidad de retomar los ataques, Teherán endureció sus advertencias y continúa las gestiones diplomáticas para evitar una nueva guerra.

Dos funcionarios iraníes confirmaron que la delegación de su país abandonó Qatar después de varios días de conversaciones, aunque los intercambios de mensajes con Washington continúan a través de un mediador. Las negociaciones buscan frenar una nueva escalada y se mantienen a la espera de una respuesta estadounidense a una propuesta iraní.
Trump habló con Netanyahu sobre la situación regional
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró el domingo por la noche que mantuvo una llamada telefónica “muy buena” con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, durante el sábado. Según explicó ante periodistas, ambos conversaron sobre Irán, aunque evitó brindar detalles sobre el contenido del intercambio.
El contacto se produjo en un escenario político complejo para Netanyahu. Su bloque de aliados perdió la mayoría parlamentaria en las elecciones de la semana pasada y, antes de esos comicios, habían aumentado las versiones sobre una posible reanudación de los ataques contra Irán. La posibilidad de una nueva guerra también alimentaba las especulaciones sobre un eventual gobierno de emergencia en Israel.
Hasta el momento, Netanyahu y su oficina no realizaron declaraciones sobre la conversación con Trump. El mandatario estadounidense, por su parte, alternó en los últimos días entre mensajes a favor de retomar las negociaciones y advertencias sobre la posibilidad de lanzar nuevos ataques contra la República Islámica.
Irán endureció sus advertencias y mantiene abierta la vía diplomática
El nuevo líder supremo iraní, Mojtaba Jameneí, se reunió con los principales jefes militares del país y pidió una respuesta inmediata ante “cualquier tipo y nivel de amenaza” proveniente de Estados Unidos o Israel. También reclamó que no existan “límites geográficos” para responder y que se amplíe la lista de posibles objetivos.
Jamenei todavía no apareció públicamente desde que los ataques iniciales de Israel y Estados Unidos, el 28 de febrero, provocaron la muerte de su padre, el anterior líder supremo. En paralelo, el jefe de seguridad iraní, Mohsen Rezai, advirtió a través de X que cualquier ofensiva recibirá “golpes devastadores al agresor usando nuevas armas”.
Sin embargo, Rezai también dejó abierta la posibilidad de un entendimiento. En una entrevista con la televisión estatal afirmó que “el tono ha cambiado por completo” por parte de Washington y calificó esa modificación como una “muy buena señal”. Además, mencionó una carta enviada la semana pasada por el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance, aunque aclaró que todavía no había respondido.
La cuestión nuclear continúa como uno de los principales obstáculos. Estados Unidos busca impedir que Irán consiga un arma nuclear y pretende incluir ese tema en cualquier nueva ronda de conversaciones. Teherán, en cambio, quiere postergar su tratamiento. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, sostuvo el lunes durante una visita a Turkmenistán que el desenlace dependerá de las respuestas de Washington a las “preguntas iraníes”.
Los países del Golfo temen una nueva escalada militar
La incertidumbre también alcanza a los países de la región. Durante octubre se registraron nuevos ataques contra embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz, que atravesó su mes con mayor cantidad de agresiones desde marzo, durante las primeras semanas de la guerra.
La preocupación quedó reflejada en el Diálogo de Manama, una cumbre anual de seguridad organizada en Baréin. Allí, Anwar Gargash, asesor presidencial de Emiratos Árabes Unidos, expresó su rechazo a una nueva confrontación: “No queremos realmente ver otra ronda de confrontación en la región”, afirmó.
El funcionario advirtió que las posiciones de Washington y Teherán permanecen muy alejadas y que, si no logran acercarse, “tenemos que temernos lo peor”. Por su parte, el canciller egipcio, Badr Abdelatty, alertó que “la segunda ronda (de escalada) será más peligrosa, más destructiva y no conducirá a nada”.
Desde el inicio del conflicto, los países del Golfo invirtieron miles de millones de dólares en reforzar sus sistemas de defensa. Emiratos Árabes Unidos fue el territorio más afectado por los ataques iraníes, con más de 3.000 drones y misiles balísticos dirigidos contra aeropuertos e instalaciones militares y petroleras, según datos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS). La mayoría fueron interceptados.
En medio de este escenario, China anunció que enviará un enviado especial a Irán, Omán y Arabia Saudí durante noviembre para intentar contribuir a la estabilidad regional. El presidente Xi Jinping advirtió que el Golfo no debería convertirse en un escenario de rivalidad entre grandes potencias ni de conflicto geopolítico.


