
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, desafió este miércoles a Estados Unidos e Israel desde la Asamblea General de la ONU y defendió el fortalecimiento de su país como respuesta a las amenazas externas, en su primera intervención ante el organismo desde los ataques lanzados contra territorio iraní a fines de febrero.

El mandatario iraní tomó la palabra horas después de que Donald Trump amenazara con “aniquilar” a Irán si no se alcanza un acuerdo para terminar con la guerra. Al mismo tiempo, Washington y Teherán mantienen contactos diplomáticos en Nueva York en busca de una salida al conflicto.
Pezeshkian respondió directamente a las acusaciones formuladas por el mandatario estadounidense durante su intervención ante Naciones Unidas: “Ayer el presidente estadounidense nos calificó de terroristas. En realidad, nosotros somos víctimas del terrorismo”, afirmó.
Pezeshkian respondió a Trump y denunció los ataques contra Irán
Durante su discurso, Pezeshkian recordó la muerte del líder supremo iraní y denunció las víctimas civiles provocadas durante la ofensiva iniciada el 28 de febrero: “Perdimos a nuestro líder supremo, asesinado sin ningún fundamento”, expresó antes de mostrar imágenes de las víctimas del ataque contra una escuela primaria de niñas en Minab, en el sur del país.
Según las cifras oficiales iraníes, más de 160 personas murieron en ese bombardeo, la mayoría niñas. El presidente defendió además la respuesta militar de Teherán: “Hemos resistido con todas nuestras fuerzas. Hemos respondido, pero sin golpear a los civiles”, sostuvo.
En otro gesto de la creciente tensión diplomática entre Washington y Teherán, un funcionario de la delegación estadounidense abandonó el recinto apenas comenzó el discurso de Pezeshkian. Un día antes, la delegación iraní, con excepción de uno de sus integrantes, había hecho lo mismo durante la exposición de Trump.
Irán defendió su programa nuclear y lanzó una advertencia por Ormuz
Pezeshkian también defendió el derecho de Irán a desarrollar tecnología nuclear con fines pacíficos y rechazó que el objetivo sea construir armamento: “Lo decimos con claridad: no a las armas nucleares y no a las limitaciones a la tecnología nuclear pacífica”, remarcó.
“No inclinaremos la cabeza ni renunciaremos al derecho que nos pertenece por naturaleza”, agregó. Además, sostuvo que el poder militar iraní tiene un carácter defensivo y aseguró que Teherán no se rendirá ante las presiones externas.
En ese sentido, Pezeshkian sostuvo que “Irán debe ser poderoso para evitar ser amenazado” y aclaró que el fortalecimiento militar y tecnológico no apunta a conseguir una hegemonía regional: “Para defender nuestro país no buscamos la aprobación de nadie”, afirmó, al señalar que sus sistemas defensivos buscan garantizar una respuesta ante eventuales bombardeos contra ciudades iraníes.
El presidente también dedicó parte de su intervención al estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el transporte mundial de energía: “No podemos permitir que algunos tengan libre acceso y obtengan beneficios de una vía navegable, mientras al mismo tiempo la usan para imponernos sus agresiones, imponernos inseguridad y prohibirnos el acceso a nuestras propias vías navegables”, afirmó.
Sus declaraciones se producen mientras Irán plantea la posibilidad de reabrir Ormuz si Estados Unidos reduce la presión militar y levanta el bloqueo sobre sus puertos, una propuesta transmitida a Washington mediante intermediarios.
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