La deuda nacional de Estados Unidos superó los u$s40 billones durante el segundo mandato de Donald Trump, pese a que el presidente había prometido reducir el gasto público y achicar el tamaño del Gobierno federal. En sus primeros 19 meses en la Casa Blanca, el gasto continuó aumentando y el costo de financiar la deuda también se elevó.
Trump volvió al poder con un programa basado en la reducción de impuestos, el recorte de organismos y programas estatales y el fin de lo que definió como «guerras interminables». Su apuesta era que una economía más dinámica compensaría parte de los menores ingresos fiscales y ayudaría a controlar el déficit.
El gobierno de Trump y la deuda de EEUU
Sin embargo, los resultados no muestran una mejora significativa de las cuentas públicas. Aunque el déficit anual se redujo ligeramente en 2025, el endeudamiento total siguió creciendo. Además, los intereses que Estados Unidos debe pagar por su deuda aumentaron a medida que subieron los rendimientos de los bonos del Tesoro.
La situación genera preocupación entre especialistas en presupuesto, que advierten sobre una posible crisis fiscal en los próximos años. Para hacer frente al problema, el Congreso podría verse obligado a tomar decisiones difíciles, como aumentar impuestos o reducir algunos programas sociales, entre ellos la Seguridad Social.
«No hay ningún escenario en el que se pueda analizar el historial del presidente Trump, tanto en este mandato como en el anterior, y declararlo un éxito fiscal», afirmó Maya MacGuineas, presidenta del Comité para un Presupuesto Federal Responsable. La especialista sostuvo que Trump heredó una situación complicada, pero consideró que su gestión no logró revertirla.
Trump apuesta al crecimiento para contener la deuda de EEUU
El crecimiento de la deuda estadounidense no comenzó con Trump. Gobiernos de ambos partidos contribuyeron durante décadas a ampliar los déficits mediante rebajas impositivas, aumentos del gasto, guerras y grandes programas de estímulo. A esto se suma un problema demográfico: el retiro de millones de personas nacidas durante el llamado «baby boom» aumenta la presión sobre la Seguridad Social y Medicare.
Trump sostiene que el crecimiento económico permitirá resolver parte de estas dificultades. Su administración también defendió los recortes de gastos y aseguró haber eliminado programas considerados innecesarios.
Una de las principales iniciativas para reducir el gasto fue el Departamento de Eficiencia Gubernamental, dirigido por Elon Musk. El empresario había prometido conseguir ahorros por u$s2 billones, pero la agencia informó finalmente una cifra cercana a los u$s110.000 millones. La Oficina de Responsabilidad Gubernamental cuestionó algunos de esos cálculos.
Para los críticos de la estrategia de Trump, el problema está en que los recortes de impuestos no fueron acompañados por reducciones suficientes del gasto. «No es que no se puedan bajar los impuestos. Se puede, pero hay que acompañarlo de recortes en el gasto, y eso no se ha hecho», señaló MacGuineas.
La deuda de EEUU impacta en los hogares y las elecciones
El aumento de la deuda también tiene efectos sobre la vida cotidiana. Las tasas de interés de los préstamos hipotecarios están vinculadas a los rendimientos de la deuda pública, mientras que una inflación elevada puede reducir el poder adquisitivo de los salarios.
Con las elecciones legislativas de noviembre cada vez más cerca, el problema fiscal podría convertirse en un tema político de mayor peso. Por ahora, Estados Unidos enfrenta una deuda que continúa creciendo mientras el Gobierno busca demostrar que su estrategia económica puede generar suficiente crecimiento para contenerla.


