Teherán y Mascate avanzan en acuerdo que redefine el dominio del estrecho de Ormuz

Un entendimiento en gestación entre Irán y Omán amenaza con alterar el reparto de influencias en una de las rutas marítimas más codiciadas del planeta. Las negociaciones bilaterales avanzan hacia un esquema que otorgaría a la República Islámica el manejo exclusivo del paso de embarcaciones por el estrecho de Ormuz, corredor vital para el comercio petrolero global.

## Los términos del acuerdo y la pulseada por las tarifas

Según revelaron fuentes de alto nivel a la agencia Reuters, las conversaciones entre Teherán y Mascate registraron avances sustanciales en las últimas jornadas. El gobierno iraní reclama jurisdicción plena sobre las naves que entren o salgan del Golfo Pérsico, un giro que equivaldría a la conquista diplomática más relevante para Irán desde el estallido del conflicto bélico contra Estados Unidos.

Una de las fricciones centrales reside en el monto de los peajes. Teherán pretende aplicar gravámenes que oscilen entre el 5% y el 7% del valor de las cargas transportadas. Omán, en cambio, impulsa una fórmula más moderada, cercana al 3%. Washington, por su parte, descalifica cualquier modalidad de cobro. Los interlocutores del Golfo exigen, además, que las fiscalizaciones a los buques cuenten con supervisión de estados de la zona y que los pagos mantengan carácter voluntario.

Kazem Gharibabadi, viceministro de Relaciones Exteriores iraní, ratificó ante IRNA que los barcos mercantes circularán por aguas jurisdiccionales de su país en ambos sentidos. El funcionario calificó el entendimiento como próximo a concretarse, aunque reconoció que persisten aristas pendientes de definición, particularmente la modalidad operativa del control.

## Presión sobre Washington y tensión militar

La Casa Blanca mantuvo silencio oficial frente a los retoques en la iniciativa. No obstante, funcionarios norteamericanos vienen advirtiendo desde hace meses que no tolerarán la hegemonía iraní sobre esa vía. La paradoja crece porque el propio Donald Trump insiste públicamente en que una solución negociada está al caer.

Desde Las Vegas, el mandatario exhibió su inclinación por la vía dialogada: «Prefiero cerrar un trato porque no tengo ganas de liquidar a nadie. Pero llegado el caso, actuaremos», expresó. La declaración contrasta con la escalada bélica: Irán disparó proyectiles y aeronaves no tripuladas contra instalaciones de aliados estadounidenses en la región, además de interceptar embarcaciones comerciales sin permiso de Teherán.

El conflicto, iniciado el 28 de febrero, dejó más de 3.400 muertos del lado iraní y 18 militares norteamericanos caídos, según los registros oficiales de cada nación. Pese a una campaña de bombardeos de quince días en julio, el Pentágono no logró socavar el dominio iraní sobre el estrecho. Comandantes estadounidenses alertaron inclusive sobre el agotamiento de parte de su arsenal de misiles de precisión de largo alcance.

El calendario electoral norteamericano añade urgencia. Con los comicios legislativos de noviembre en el horizonte, Trump acumula cuestionamientos por la prolongación de la guerra en Medio Oriente. El valor del crudo descendió en las últimas 48 horas, tras la decisión presidencial de postergar nuevos ataques aéreos ante la posibilidad real de un acuerdo diplomático. Irán, entretanto, condiciona la reapertura del paso al cumplimiento por parte de Estados Unidos del memorando de junio, que establecía el fin de las operaciones militares, aunque descartó contactos directos recientes con Washington.

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Redacción SDN

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