Oeste Juniors terminó ratificando su cartel de equipo sorpresa. Superó por 1 a 0 a Nueva Generación con un tanto de Facundo Arias y se metió en la definición de la Primera División B.
El equipo de Valle C hizo todos los méritos necesarios: encontró el gol, lo cuidó al extremo con una defensa sólida, de toda la cancha y hasta puedo aumentar la diferencia. Fuerte y convencido de su potencial, Oeste hizo que el partido le hiciera un guiño.
El piso, la localía y el aliento incansable de sus hinchas lo ayudaron a cerrar una tarde perfecta. Ahora deberá jugar con el favorito Camioneros para cerrar un campeonato casi ideal y estirar la heroica en la final que se jugará en el estadio Municipal. La virtud de Oeste Juniors ha sido extremar al límite cada pelota para poder cerrarlo con autoridad y a la vez, bloquear a un rival que tuvo pocas chances y no supo decodificar un trámite ultracerrado.
Nueva Generación había encontrado el juego inicialmente en los primos Tula y en especial por el carril de Joaquín, donde fluyó la pelota con algo más de dinámica. En sus inicios, el partido se mostró abierto y con el ritmo propio de una definición.
Sobró clima externo y convocatoria, pero en la cancha hubo más pausa y criterio para evitar los errores. Alvear y Arias fueron las referencias a la hora de encarar el área. Desde esa dupla nació la apertura cuando promediaban los 33’ de la etapa inicial: la inició Arias con una pelota larga para Alvear que cruzó un pase en el área para el mismo Arias quien volvió a la secuencia para volver a cambiarla y dejar sin chances al arquero González.
A partir de ahí, Oeste creció desde la motivación. Celebró cada acierto defensivo y comenzó a jugar con los nervios y la ansiedad de un rival poco preciso.
De nuevo Joaquín Tula desequilibró por derecha y tras buscar el área, fue José Negretty quien no pudo resolver, apareado por la marca. Oeste mostró una estricta obediencia para redoblar marcas y mantener la pelota lejos de su territorio. Esa defensa colectiva le permitió sostener la diferencia y no sufrir sobresaltos mientras que La Nueva no lograba materializar su ambición y se desgastaba con intentos aislados.
En el segundo tiempo, lejos de cambiar su planteo, Oeste lo fortaleció. Siguió haciéndose fuerte desde la defensa, le cerró los caminos a la Nueva y lo atacó mientras pudo. Brian Alvear desperdicio una clara y hubo un gol anulado por presunto off side que bien pudo provocar un quiebre. Tras un desborde de Arias, Cristian González salvó con un achique la entrada al gol de Alvear.
El avance del reloj condicionó a Nueva Generación que siguió fallando en las decisiones estratégicas; jugó mal los balones detenidos y no encontró respuestas en las modificaciones. Oeste se cerró, defendió al extremo y aprovechando el adelantamiento ajeno, generó contras profundas: Cárcamo escapó solo pero su centro al medio fue interceptado por González y sobre el final, Becerra volvió a quedar liberado, aunque falló desde una situación inmejorable tras liberarse de los defensores. Oeste, poniéndolo todo, es merecido finalista.


