Villarruel hizo una jugada de último minuto para tratar de frenar el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

La vicepresidenta Victoria Villarruel fracasó en su intento de bloquear el traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires tras una fuerte intervención de la Casa Rosada que garantizó la aprobación parlamentaria.
Villarruel organizó una cumbre de urgencia en el Senado para convencer a los legisladores aliados de rechazar la transferencia judicial. La convocatoria incluyó al juez Andrés Basso, titular de la Asociación de Magistrados, con el objetivo de sostener la estructura actual de los tribunales nacionales ante el avance del proyecto oficialista.
La reacción de Balcarce 50 fue inmediata y calificó el encuentro como una traición por parte de la titular de la Cámara Alta. La intervención directa del Ejecutivo logró desarticular la maniobra y asegurar los votos necesarios durante la madrugada para aprobar el capítulo correspondiente al traspaso de competencias.
En el centro de la disputa también apareció la figura de Patricia Bullrich, quien finalmente se alineó con el Gobierno a pesar de las versiones sobre pactos cruzados. Algunos sectores del oficialismo sospechan que la reforma judicial responde a un acuerdo entre Karina Milei y Daniel Angelici para posicionar políticamente a Manuel Adorni en el distrito porteño.
La reunión convocada por la vicepresidenta terminó con una asistencia mínima, quedando acompañada únicamente por los senadores Bartolomé Abdala y Martín Göerling. El intento de frenar el artículo 91 no logró eco entre el resto de los jefes de bloque, quienes optaron por seguir la línea trazada por la Presidencia de la Nación.
El resultado final en el recinto arrojó una mayoría de 44 votos a favor contra 28 rechazos provenientes del bloque peronista. Con esta diferencia, el oficialismo logró imponer su agenda legislativa y dejó expuesta la fractura interna entre la Casa Rosada y la conducción del Senado.
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