Tom Cruise da nombre a un tipo de droga, que utiliza su cara para promocionarla. Y al actor no le ha hecho ninguna gracia

La influencia de su primera esposa Mimi Rogers resultó determinante para el ingreso de Tom Cruise a la Cienciología durante el pico de su fama en los años ochenta.
Hacia mediados de la década del ochenta, Tom Cruise se consolidaba como la máxima promesa de Hollywood gracias a los éxitos consecutivos de películas como Risky Business y Top Gun. El joven actor proyectaba una imagen de seguridad y carisma que lo posicionaba rápidamente en la cima de la industria cinematográfica global.
En ese periodo de ascenso, el intérprete conoció a Mimi Rogers, quien se convertiría en su primera mujer y en la persona responsable de un giro drástico en su vida privada. Rogers ya participaba activamente en una organización religiosa que generaba curiosidad en el ambiente artístico de la época.
Fue precisamente en 1986 cuando ella decidió llevar al actor a su primera reunión dentro de la Iglesia de la Cienciología, iniciando un vínculo que se mantendría inalterable con el paso de las décadas. Este encuentro inicial marcó el comienzo de una transformación profunda en las creencias del protagonista de Misión Imposible.
Antes de este acercamiento, Cruise era percibido como un joven convencional que manejaba su carrera con la ambición propia de su edad pero sin filiaciones institucionales marcadas. La mediación de su pareja fue el factor decisivo que lo introdujo en una estructura que luego definiría gran parte de su perfil público.
La historia de la estrella cambió para siempre a partir de aquel ingreso a un centro de culto, configurando un aspecto de su biografía que genera debate permanente. El impacto de Rogers en la formación espiritual del actor permanece como uno de los capítulos más influyentes en la trayectoria de la celebridad.
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