Tiburones de Bahamas dieron positivo a cocaína y otras sustancias por la contaminación humana
Investigadores hallaron rastros de cocaína en tiburones frente a las costas de Río de Janeiro, marcando un precedente sobre el alcance de la contaminación química en los océanos.
El estudio realizado por la Fundación Oswaldo Cruz analizó ejemplares de tiburón hocico corto recolectados en el litoral atlántico brasileño. Los resultados confirmaron la presencia de la sustancia en el tejido muscular y el hígado de todos los animales examinados durante las pruebas de laboratorio.
La concentración de la droga fue hasta cien veces superior a la registrada anteriormente en otras especies marinas de la región. Esta situación sugiere una exposición constante de la fauna silvestre a los residuos urbanos que llegan al mar a través de sistemas de drenaje y alcantarillado deficientes.
Los especialistas advierten que la ingesta involuntaria de estos compuestos altera el comportamiento y las funciones metabólicas de los depredadores. La acumulación de químicos afecta la salud reproductiva de los ejemplares, lo que pone en riesgo la estabilidad biológica del ecosistema costero.
El fenómeno revela las limitaciones de las plantas de tratamiento de agua para filtrar sustancias químicas complejas y drogas de consumo humano. La descarga de efluentes sin procesar se consolida como la principal vía de entrada de contaminantes externos en las áreas marítimas protegidas.
Este hallazgo impulsa nuevos protocolos de monitoreo ambiental para evaluar la seguridad de la fauna en el Atlántico Sur. Las autoridades sanitarias iniciaron pruebas adicionales para determinar el alcance real de la toxicidad detectada y su posible transferencia a lo largo de la cadena alimentaria.
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