Papelón en la conferencia de prensa de Quirno y Adorni, obligaron a los empleados a aplaudirlos

La presentación oficial de un acuerdo comercial con Estados Unidos fue eclipsada por un momento de tensión comunicacional, obligando a los funcionarios a solicitar el aplauso de los asistentes.
El jefe de Gabinete, Pablo Quirno, y el vocero presidencial, Manuel Adorni, ofrecieron una rueda de prensa para destacar los avances en la relación bilateral con Estados Unidos. Si bien el objetivo era la celebración de un nuevo acuerdo comercial, el desarrollo de la actividad en la Casa Rosada se desvió hacia una exposición incómoda sobre el manejo de la comunicación gubernamental.
Quirno intentó establecer un contraste histórico al citar la frase «ALCA, ALCA, al carajo» del 2005, comparándola con la consigna actual de la administración. La intervención política, que buscaba un efecto celebratorio ante los funcionarios presentes, fue recibida con un silencio absoluto por parte de la audiencia, socavando el propósito del mensaje.
Ante la falta de reacción espontánea, el vocero Adorni intervino directamente para exigir la felicitación del público. «Deberían aplaudir en este momento», indicó el funcionario, forzando de manera inmediata la aprobación por parte de los ministros y técnicos que escuchaban la alocución desde las primeras filas de la sala de conferencias.
El momento de tensión continuó cuando las preguntas de la prensa se enfocaron en el reciente escándalo del INDEC, específicamente sobre la remoción de su titular, Marco Lavagna, y la validez de las mediciones de inflación que habían sido avaladas previamente por el Fondo Monetario Internacional. Quirno debió abordar la preocupación sobre la credibilidad de los datos estadísticos, un tema sensible para las relaciones financieras internacionales.
Quirno buscó desestimar el impacto del manejo de las estadísticas en Washington o ante el FMI, asegurando que el tema «no es de preocupación» y que las decisiones sobre las métricas se toman por motus propio. El funcionario defendió la postura oficial, aunque incurrió en una contradicción al señalar que, si bien son «cuestiones que se discuten permanentemente», no tienen ninguna incidencia en la relación con Estados Unidos o el organismo multilateral.
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