La detención y traslado de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, a territorio estadounidense activa un sismo político continental sin precedentes.
El mandatario venezolano y su cónyuge arribaron en las últimas horas a una base militar de Estados Unidos tras un operativo conjunto que concluyó con su entrega a las autoridades federales. La operación, que se mantuvo en estricto secreto, pone fin a la búsqueda judicial iniciada hace años por el Departamento de Justicia estadounidense, que los imputa por cargos vinculados al narcoterrorismo y corrupción.
Fuentes del gobierno de Washington confirmaron que la detención se ejecutó en una nación aliada, aunque no precisaron si se trató de una extradición o de una acción encubierta de la DEA y la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York (SDNY). La Casa Blanca evitó hacer declaraciones oficiales, manteniendo una postura de extrema cautela mientras se prepara la logística de los procesos judiciales.
Diosdado Cabello prometió traer de regreso a Nicolás Maduro y afirmó que a Hugo Chávez «lo mataron»La noticia provocó una convulsión inmediata en Caracas, donde el alto mando militar y los funcionarios del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) convocaron a una reunión de emergencia. La cúpula chavista denunció el hecho como un secuestro y una flagrante violación a la soberanía, aunque el control del poder ejecutivo se mantiene en disputa.
Se espera que la primera audiencia judicial se realice en las próximas horas en Nueva York o Miami, dependiendo del distrito que tome jurisdicción sobre la acusación. Los detalles de la imputación formal y la presentación de pruebas contra los líderes venezolanos serán revelados ante el juez federal correspondiente.
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