Natalia de Molina: «creo que la vulnerabilidad es mucho más fuerte que lo contrario»

La actriz española Natalia de Molina cumple una década de consolidación artística desde su irrupción en la gran pantalla en 2013.
El año 2013 marcó un punto de inflexión decisivo en el panorama del cine español con la aparición de Natalia de Molina. Antes de ese momento, la actriz era una figura desconocida para el gran público y la crítica especializada, pero su ascenso se produjo de manera meteórica, transformándola en una figura central de la industria en apenas una década.
El vehículo de esta irrupción fue la película Vivir es fácil con los ojos cerrados, dirigida por David Trueba. En este proyecto, De Molina compartió cartel con figuras establecidas como Javier Cámara, capturando la atención de los observadores por la solidez de su interpretación y la frescura de su registro.
El impacto de su debut fue inmediato y sostenido. La actuación no solo la puso en el foco mediático, sino que inició una racha de trabajo constante que ha definido su carrera posterior, estableciendo el tono de una trayectoria que rápidamente ganó reconocimiento en festivales y ceremonias de premios.
Desde aquel estreno, la actriz ha conseguido consolidar una filmografía variada y de peso. Su capacidad para elegir roles complejos y su solvencia en distintos géneros la han convertido en uno de los talentos más demandados y respetados de su generación en España.
Diez años después de aquel salto inicial, Natalia de Molina se mantiene como una de las artistas fundamentales que renuevan el elenco principal del cine ibérico, demostrando el valor de una carrera construida sobre la base del mérito artístico.
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