«Los jueces querían a Montenegro de ministro y ahora no están amigos del gobierno»

Un encuentro reservado entre miembros de la Corte Suprema y jueces federales reveló el fracaso de una negociación para ubicar a Guillermo Montenegro al frente del Ministerio de Justicia.
La revelación de una cena en el Palacio Duhau expuso las expectativas fallidas de un sector de la justicia federal que contaba con la designación de Guillermo Montenegro como ministro de Justicia. En el encuentro participaron Ricardo Lorenzetti y los jueces federales Ariel Lijo y María Servini, quienes daban por hecho el desembarco del intendente marplatense en el gabinete nacional.
Durante la reunión, Lorenzetti habría exhibido comunicaciones directas del presidente Javier Milei que confirmaban a Montenegro para el cargo. Sin embargo, la intervención de Karina Milei y el sector de los Menem inclinó la balanza hacia Juan Bautista Mahiques, lo que generó un quiebre en las relaciones entre la Casa Rosada y los tribunales de Comodoro Py.
Mahiques ya sospechaba de maniobras en su contra antes de asumir, apuntando directamente a Lorenzetti como el principal opositor a su nombramiento. Esta puja de poder interna dejó a los magistrados federales en una posición de desconcierto tras haber proyectado un reparto de cargos administrativos y políticos bajo la órbita de Montenegro.
La respuesta judicial se manifestó rápidamente a través del impulso de causas sensibles para el entorno presidencial. El juez Ariel Lijo reactivó expedientes que involucran a Karina Milei en presuntos cobros de retornos por medicamentos y al vocero Manuel Adorni por el uso de vuelos privados bajo sospecha de dádivas.
El enfriamiento del vínculo con los magistrados federales dificulta la estrategia oficial en los tribunales de Retiro. Mientras algunas investigaciones avanzan con celeridad, el gobierno nacional enfrenta un frente judicial que prioriza sus propios intereses y ambiciones en medio de las tensiones por el control de la estructura ministerial.
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