Los bonos en dólares abren en verde en Wall Street, ante el optimismo por un avance diplomático en Medio Oriente

El bloqueo estratégico del estrecho de Ormuz interrumpió el flujo global de hidrocarburos y disparó de inmediato la cotización internacional del crudo.
La decisión de cerrar el paso marítimo más importante para el comercio energético mundial generó una reacción automática en los mercados financieros de Londres y Nueva York. El Brent y el WTI registraron subas superiores al cinco por ciento en las primeras horas de operaciones tras confirmarse la interrupción del tráfico.
Por esta vía transita aproximadamente el veinte por ciento del consumo global de petróleo y una parte sustancial del gas natural licuado que abastece a las economías asiáticas y europeas. La parálisis operativa en este punto geográfico crítico reduce drásticamente la oferta disponible y fuerza a las refinadoras a buscar suministros alternativos.
Las compañías navieras ordenaron el desvío de sus flotas hacia rutas más extensas y costosas para evitar la zona de conflicto. Este incremento en los costos de fletes y seguros marítimos se traslada de forma directa al precio final del barril, presionando las metas de inflación de los principales bancos centrales del mundo.
Los analistas de inversión advierten que la persistencia de este bloqueo podría consolidar un nuevo piso de precios para el resto del trimestre. Esta situación obliga a los países importadores netos de energía a recalcular sus presupuestos nacionales frente a un costo de importación que supera las previsiones iniciales.
La diplomacia internacional intenta mediar para restablecer la libre navegación mientras la volatilidad domina las pizarras de las bolsas de valores. La evolución de este incidente determinará la estabilidad del mercado energético global durante las próximas semanas de alta demanda estacional.
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