La conducción de la Unión Cívica Radical bonaerense acelera el llamado a elecciones internas para mayo en medio de una fuerte disputa por el control territorial y la validez de los estatutos partidarios.
El sector liderado por Maximiliano Abad impulsa la oficialización del llamado a elecciones internas para finales de mayo en la provincia de Buenos Aires. La iniciativa responde a la urgencia de normalizar el partido tras el impacto de los últimos resultados electorales y el proceso de judicialización que afecta a la estructura partidaria.
La conducción busca evitar una mayor erosión de su capital político mediante una convocatoria que ratifique liderazgos antes del inicio del próximo año legislativo. Los plazos administrativos se acortan y la cúpula radical pretende cerrar la disputa interna para concentrarse en la estrategia opositora frente al gobierno nacional y provincial.
EEUU sigue reforzando su despliegue en Medio Oriente y lanza cazas furtivos F-22Por su parte, el dirigente Miguel Fernández encabeza el rechazo a esta maniobra con el respaldo de un núcleo de intendentes y referentes del interior bonaerense. Este espacio cuestiona la legitimidad del proceso y exige una discusión más profunda sobre el rumbo ideológico y operativo del radicalismo en el distrito.
La resistencia se fundamenta en el respeto estricto a las normas internas para impedir lo que califican como una decisión arbitraria tomada por un grupo reducido de dirigentes. Fernández apuesta a su peso territorial para frenar el avance de Abad y garantizar una competencia con reglas claras para todos los sectores que integran el partido.
La resolución de este conflicto determinará el futuro inmediato de la Unión Cívica Radical y su capacidad de influir en el tablero político de la provincia. Una ruptura formal o un acuerdo de último momento marcarán la fuerza con la que la organización llegará a los desafíos electorales previstos para el corto plazo.
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