La inflación de la Ciudad marcó 3,1 por ciento y confirma la manipulación del Indec

La inflación de la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 3,1% en enero, poniendo en duda el relato oficial de desaceleración y confirmando las proyecciones del índice que el Indec decidió suspender.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de la Ciudad de Buenos Aires registró un incremento del 3,1 por ciento en enero, un dato que impacta directamente sobre la narrativa económica oficial. Este registro confirma la tendencia de que el índice de inflación proyectado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), cuya difusión fue postergada, se ubicaba por encima de la marca del tres por ciento.
El dato porteño contradice las proyecciones que la cartera de Economía, liderada por Luis Caputo, intentó instalar, asegurando que el índice de enero se ubicaría en torno al 2,5 por ciento. La decisión de no publicar la nueva serie estadística generó fuertes críticas y llevó al propio ministro a desmentir públicamente que las proyecciones internas superaran el tres por ciento, incurriendo en la violación del secreto estadístico.
La relevancia del IPC de CABA radica en que sus parámetros metodológicos son cercanos a los de la nueva serie estadística que el Indec suspendió, al estar basado en la Encuesta Nacional de Hogares de 2018. El gobierno decidió mantener vigente la canasta del 2004, que mide ponderaciones desactualizadas y arroja cifras inferiores a las que reflejan mejor el consumo actual.
Esta manipulación estadística está generando fricciones a nivel internacional, particularmente con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Técnicos del organismo solicitaron explicaciones al Ministerio de Economía por la decisión de no publicar el nuevo indicador, un proceso que el propio FMI había monitoreado; la sugerencia del Fondo de publicar ambos índices en simultáneo para un mejor empalme fue rechazada por el Ejecutivo.
Un dato de inflación superior al 3 por ciento dificulta el relato de la desinflación y complica la promesa presidencial de alcanzar una inflación cero en el corto plazo. La supuesta desaceleración de precios que el gobierno promueve se produce en el marco de una fuerte recesión económica, visible en la caída de ventas industriales y la consecuente pérdida de empleos.
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