La economía argentina proyecta crecimiento para el próximo año, aunque la dinámica sectorial y el reparto de la riqueza dibujan un escenario de recuperación marcadamente asimétrica.
Los pronósticos económicos para el próximo año calendario indican una reactivación del Producto Bruto Interno, aunque los analistas coinciden en que esta expansión no será homogénea. La recuperación se perfilaría con una marcada forma de «K», beneficiando intensamente a algunos sectores productivos mientras que la mayoría de la actividad económica y el consumo masivo se mantendrían estancados o rezagados.
El plan oficial del Gobierno para robustecer las reservas a través de la acumulación de divisas ha generado un optimismo moderado en los mercados financieros. Esta estrategia, vinculada a los programas de incentivo exportador y a una relativa calma cambiaria, ha sido interpretada por los inversores como un indicio de estabilidad macroeconómica futura.
Rodolfo Santangelo: «Los bancos van a tener que adaptarse a recibir los dólares del colchón»No obstante, la sostenibilidad del crecimiento proyectado dependerá críticamente de la evolución del consumo interno. La mayoría de los indicadores de poder adquisitivo continúan deprimidos y la brecha salarial respecto a la inflación erosiona la capacidad de demanda, factor esencial para motorizar la reactivación de los sectores no exportadores.
La fragilidad de las reservas netas del Banco Central (BCRA) constituye otro punto de atención ineludible. El éxito de la acumulación de dólares está supeditado a la demanda de divisas para atesoramiento privado, un factor que puede generar una presión inesperada sobre el mercado si la confianza en el anclaje cambiario se debilita.
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