El automóvil más famoso de la saga James Bond, el Aston Martin DB5 plateado, había debutado en la televisión británica antes de su estreno cinematográfico en Goldfinger.
El Aston Martin DB5 plateado es universalmente reconocido como el vehículo insignia de la franquicia James Bond. El auto no es solo un elemento de utilería, sino un personaje clave cuya silueta ha definido la estética del espía británico a lo largo de seis décadas de cine.
La fama del modelo se consolidó definitivamente con su inclusión en la tercera película de la serie, Goldfinger, estrenada en 1964. Posteriormente, volvió a ser central en Operación Trueno, siempre bajo la conducción de Sean Connery, el actor que lo llevó a la mitología popular.
Nunca lo había pensado, pero, desde el punto de vista de este personaje, ‘Regreso al futuro’ es una auténtica pesadillaSin embargo, la historia de este coche en la pantalla grande no representa su debut absoluto en el ámbito audiovisual. Archivos e historiadores de la industria confirman que el vehículo ya había sido utilizado en una producción menor que antecede su inmortalización cinematográfica.
El DB5 apareció por primera vez en el episodio número 17 de la segunda temporada de la serie televisiva británica El Santo, un drama de espionaje protagonizado por Roger Moore. Este papel previo ocurrió justo antes de que el estudio Eon Productions decidiera incluirlo en el arsenal de 007.
Este detalle histórico reescribe ligeramente la cronología del mito cinematográfico del espía. Para los aficionados a la saga, la aparición en El Santo marca la verdadera génesis de la asociación entre la marca de lujo automotriz y el agente secreto más famoso del mundo.
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