El oficialismo logró sancionar la reforma laboral tras consolidar una alianza transversal con gobernadores radicales y sectores del peronismo dialoguista.
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de reforma laboral con un respaldo que superó el umbral alcanzado la semana pasada en la cámara alta. El Ejecutivo centralizó sus esfuerzos en negociaciones directas para garantizar una base parlamentaria sólida y evitar dilaciones en el trámite legislativo.
Los mandatarios provinciales cumplieron un rol estratégico al instruir a sus representantes para acompañar la iniciativa de la Casa Rosada. Referentes del radicalismo y de fuerzas provinciales priorizaron el sostenimiento de las finanzas regionales a cambio de un apoyo que resultó vital para el resultado final.
EEUU sigue reforzando su despliegue en Medio Oriente y lanza cazas furtivos F-22El bloque del Partido Justicialista enfrentó una jornada de aislamiento político ante la decisión de varios de sus cuadros de sumarse a la mayoría oficialista. Esta fragmentación de la principal fuerza opositora facilitó el camino para una votación que terminó con una diferencia más amplia de la prevista originalmente.
La nueva conformación de mayorías legislativas indica una evolución en la capacidad de articulación del Gobierno respecto a los debates previos. La sumatoria de voluntades peronistas y provincialistas permitió blindar los puntos más sensibles del texto sin ceder ante las presiones de las centrales sindicales.
La sanción definitiva otorga al Poder Ejecutivo el marco legal necesario para implementar cambios en el régimen de contrataciones y despidos. El mapa de poder en el Congreso queda reconfigurado a partir de estos acuerdos territoriales que podrían proyectarse hacia futuras discusiones presupuestarias.
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