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Irán cruzó a Donald Trump y advirtió que atacar al Líder Supremo sería «una guerra a gran escala»

18 Ene, 2026 7:34 p.m.|Actualizado: 19 Ene, 2026 12:11 a.m. AR
Irán cruzó a Donald Trump y advirtió que atacar al Líder Supremo sería «una guerra a gran escala»

Teherán confrontó directamente las críticas de Estados Unidos sobre un cambio de liderazgo mientras, por primera vez, admitía miles de víctimas mortales en la reciente represión interna.

El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, elevó el tono de la confrontación diplomática con Estados Unidos al responder a declaraciones de un influyente legislador republicano que había sugerido un cambio de liderazgo en la República Islámica. Pezeshkian calificó las expresiones como una injerencia inaceptable en los asuntos soberanos iraníes, asegurando que cualquier transición política será definida exclusivamente por el pueblo de Irán.

La tensión escaló luego de que el legislador hiciera pública su postura respecto a la necesidad de implementar una estrategia occidental que fomente una modificación profunda del régimen teocrático. La respuesta oficial de Teherán subraya el rechazo sistemático a lo que considera políticas de desestabilización impulsadas desde Washington y refuerza la línea dura que caracteriza a la política exterior iraní.

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Simultáneamente al recrudecimiento de las declaraciones externas, el gobierno iraní protagonizó un giro interno sin precedentes. Por primera vez desde el inicio de las masivas protestas de 2022 y 2023, las autoridades reconocieron formalmente un balance de miles de muertos en el marco de la violenta represión ejecutada por las fuerzas de seguridad del Estado.

Fuentes oficiales, hasta ahora evasivas o minimizando las cifras, confirmaron el alto número de víctimas fatales registradas durante las manifestaciones que fueron disparadas tras la muerte de Mahsa Amini. Este reconocimiento representa un endurecimiento del discurso del Estado y busca cerrar el debate interno sobre la verdadera magnitud de la violencia utilizada para sofocar el descontento social.

Esta doble estrategia —férrea defensa de la soberanía ante la presión occidental y la admisión tácita de la brutalidad interna— marca la hoja de ruta inicial de la gestión de Pezeshkian. El nuevo gobierno parece dispuesto a manejar la crisis internacional con firmeza, mientras intenta contener las consecuencias políticas del alto costo humano de la represión doméstica.

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