Insuperable: el partido del fútbol argentino que quedó en el libro Guinness por un insólito motivo
El fútbol argentino ostenta el récord mundial de la mayor cantidad de tarjetas rojas mostradas en un solo partido oficial tras una histórica batalla campal en el ascenso.
La reciente expulsión de varios jugadores en la liga brasileña despertó el interés estadístico sobre las jornadas más indisciplinadas de la historia del deporte. Sin embargo, ninguna cifra alcanza la marca establecida hace más de una década en el torneo de la Primera D, donde el árbitro debió sancionar a la totalidad de los protagonistas presentes.
El encuentro entre Claypole y Victoriano Arenas en 2011 terminó con un saldo de treinta y seis tarjetas rojas aplicadas de manera simultánea. La situación se originó por una gresca generalizada que involucró no solo a los futbolistas que estaban en cancha, sino también a los suplentes y a los integrantes de ambos cuerpos técnicos.
Damián Rubino fue el juez encargado de impartir justicia en aquella tarde de febrero que quedó registrada en el libro Guinness. Ante la magnitud de los incidentes y la imposibilidad de reanudar el juego por falta de efectivos, el colegiado decidió informar a cada uno de los participantes del tumulto una vez finalizado el caos.
Las autoridades de la Asociación del Fútbol Argentino ratificaron las sanciones tras analizar el informe arbitral y las imágenes televisivas de los disturbios. Esta resolución administrativa confirmó un hito difícil de superar para cualquier otra liga profesional del mundo por la cantidad de involucrados en la sanción disciplinaria.
Aunque existen otros registros de partidos violentos en ligas sudamericanas y europeas, el caso de la quinta división local permanece como el máximo exponente de descontrol reglamentario. La cifra de treinta y seis expulsados consolidó un récord que sigue vigente y que suele reaparecer cada vez que un arbitraje masivo genera controversia internacional.
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