A una década de su estreno, la superproducción Pan (Viaje a Nunca Jamás) de Joe Wright es recordada como un revés financiero y por la intensa polémica de casting que enfrentó Rooney Mara.
Hace casi diez años, el intento de Warner Bros. de revivir la saga de Peter Pan con una precuela épica se estrelló en taquilla, dejando un saldo de críticas negativas y un debate abierto sobre las decisiones de reparto. La película Pan (Viaje a Nunca Jamás), dirigida por Joe Wright, buscaba narrar los orígenes del niño que nunca crece, pero la recepción del público y la prensa especializada fue implacable.
Estrenada en 2015, la producción fue un costoso fracaso que obligó al estudio a asumir fuertes pérdidas. Con un presupuesto superior a los 150 millones de dólares, la cinta apenas logró recuperar una fracción de su inversión global, marcando uno de los tropiezos más significativos de la temporada cinematográfica de aquel año.
La IA sigue los pasos de ‘Sin piedad’, la última película de Chris Pratt, y juzga a Marcelo: ¿fue falta o no?Gran parte del recuerdo negativo del filme se concentra en el reparto. La actriz Rooney Mara, conocida por La Chica del Dragón Tatuado, fue elegida para interpretar a Tiger Lily, un personaje que en las versiones clásicas de la obra se representa como una figura indígena. Esta elección generó una ola de críticas por blanqueamiento (whitewashing) que la propia actriz reconoció años después como una decisión equivocada.
La película contó con un elenco de alto perfil, que incluyó a Hugh Jackman en el rol del Capitán Barbanegra y al entonces joven Levi Miller como Peter Pan, en un esfuerzo por cimentar una franquicia que nunca llegó a despegar. El guion de Jason Fuchs fue cuestionado por su tono excesivamente oscuro y su manejo inconsistente del material original de J.M. Barrie.
El resultado es un caso de estudio en Hollywood sobre los riesgos de reiniciar propiedades intelectuales clásicas sin lograr conectar con las sensibilidades contemporáneas. Pan (Viaje a Nunca Jamás) persiste en el tiempo como un ejemplo de cómo una gran inversión puede naufragar ante el consenso crítico y la controversia cultural.
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