Hoy los invito a mirar la piel desde un lugar diferente. No como una superficie que solo se corrige, sino como lo que realmente es: un órgano inteligente, vivo, capaz de comunicarse, adaptarse y regenerarse.
En este nuevo paradigma aparece un concepto que está marcando un antes y un después en la estética moderna: los exosomas.
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Pero ¿qué son realmente?
Los exosomas son diminutas vesículas que liberan nuestras propias células para comunicarse entre sí. Funcionan como mensajeros biológicos que transportan información clave —proteínas, lípidos y material genético— indicándole a otras células cómo repararse, regenerarse y activarse. Dicho de forma simple: le enseñan a la piel a funcionar mejor.
Y esto es lo que los vuelve revolucionarios. Porque ya no hablamos solo de estimular la piel desde afuera, sino de activar procesos celulares profundos, respetando su biología y sus tiempos naturales.
Con el paso del tiempo, la piel pierde capacidad regenerativa: disminuye la producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico, aparecen arrugas, flacidez y un tono apagado. Los exosomas mejoran la comunicación celular y favorecen la regeneración de tejidos, la firmeza, la luminosidad, la recuperación post tratamientos y, algo fundamental, un envejecimiento saludable y no agresivo.
En nuestro consultorio, estos tratamientos se realizan exclusivamente con personal especializado, formado en cosmiatría, dermatocosmiatría y rejuvenecimiento facial. Esto es clave, porque no todos los exosomas son iguales y no todas las pieles necesitan lo mismo.
¿Cómo se colocan los exosomas?
Los aplicamos mediante microneedling, una técnica segura y mínimamente invasiva que genera microcanales controlados en la piel. Estos microcanales permiten que los exosomas ingresen en capas más profundas y actúen donde realmente se producen los cambios celulares.
En palabras simples:
el microneedling abre el camino y los exosomas llevan el mensaje para que la piel se regenere desde adentro.
No se trata de rellenar ni de cambiar rasgos. Se trata de optimizar la función natural de la piel, un concepto profundamente alineado con la estética consciente y actual.
Desde la neurocosmética, entendemos además que la piel no solo responde a estímulos físicos, sino también a señales emocionales y neurosensoriales. La piel siente, recuerda y responde. Los exosomas encajan perfectamente en esta mirada integral, promoviendo una piel más equilibrada, resiliente y saludable, especialmente en contextos de estrés crónico, cambios hormonales y ritmos de vida acelerados, tan presentes hoy.
¿Son para todos?
Sí, siempre que estén correctamente indicados. Son aliados tanto en pieles jóvenes como prevención, como en pieles maduras que necesitan regeneración profunda. También acompañan protocolos post láser, peelings o tratamientos de alta tecnología, siempre dentro de un abordaje profesional y personalizado.
Los exosomas no son una moda. Son parte de una evolución hacia una estética más científica, más respetuosa del cuerpo y más alineada con la salud integral. No prometen milagros: proponen conocimiento.
Y si querés conocer más o realizar una consulta profesional, me encontrás en calle Caseros 955, San Luis Capital, donde trabajamos con una mirada consciente, personalizada y basada en ciencia.
Porque la piel no necesita agresión, necesita comprensión.
Y cuando la escuchamos, los resultados dejan de ser artificiales para volverse auténticos.
Cuidarse también es elegir con criterio.



