En el mercado hablan de «pausa táctica» para explicar por qué las acciones argentinas están estancadas

El mercado bursátil argentino mantiene una tendencia lateral desde finales de 2025 pese a los avances legislativos del Gobierno y el fortalecimiento de las reservas del Banco Central.
El índice Merval medido en dólar contado con liquidación se mantiene oscilando entre los 1.900 y 2.100 puntos, una meseta que se extiende desde hace meses tras el fuerte incremento registrado durante el último tramo del año pasado. Los analistas financieros locales coinciden en que no aparecen motores claros que impulsen las cotizaciones al alza, mientras el flujo de capitales hacia mercados emergentes prefiere otros destinos de la región como Brasil.
La acumulación de reservas por parte de la autoridad monetaria, que superó los 2.300 millones de dólares en lo que va del año, no fue suficiente para reducir el riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos. Esta resistencia de los bonos soberanos indica que los inversores mantienen una postura defensiva frente a la capacidad de pago del Estado Nacional, que enfrenta compromisos externos por más de 10.000 millones de dólares en el corto plazo.
Las victorias políticas del Poder Ejecutivo en el Congreso, incluyendo la aprobación de la reforma laboral y otros cambios estructurales, todavía no se trasladan a los precios de las compañías locales. El mercado financiero exige ver la implementación efectiva de estas medidas antes de ajustar sus valuaciones, priorizando la cautela operativa sobre el optimismo que generaron los anuncios legislativos originales en las pizarras de la City.
La situación actual se caracteriza por una falta de volumen de entrada constante que permita romper los techos de precios actuales en el mercado de acciones. Expertos del sector anticipan que esta estabilidad sin tendencia definida podría prolongarse durante el resto del año, alejando la volatilidad que suele acompañar a los períodos electorales y concentrando la actividad en movimientos técnicos de corto alcance sin grandes variaciones de fondo.
Aunque los fundamentos de las empresas argentinas muestran proyecciones favorables para el próximo bienio, la percepción de riesgo sigue condicionada por el calendario de vencimientos de deuda de 2027. La brecha entre los indicadores microeconómicos y la parálisis de los activos bursátiles refleja que la selectividad de las carteras domina sobre el entusiasmo generalizado, a la espera de señales fiscales más contundentes para el mediano plazo.
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