El G7 instó a Irán a detener sus ataques de inmediato y busca destrabar la crisis del estrecho de Ormuz

Los líderes del G7 exigieron el cese inmediato de las hostilidades por parte de Irán y reclamaron medidas concretas para proteger el suministro energético en las rutas marítimas internacionales.
El Grupo de los Siete emitió un comunicado conjunto tras su última cumbre para fijar una posición determinante frente a la escalada de tensiones en Medio Oriente. Los mandatarios de las potencias occidentales condenaron los recientes ataques y solicitaron a Teherán que detenga sus maniobras militares contra objetivos regionales.
El documento expresa un respaldo unánime a las naciones impactadas por la ofensiva y ratifica el compromiso de las potencias con la estabilidad del área. El bloque busca consolidar un frente diplomático que limite la capacidad de acción iraní sin escalar hacia un conflicto bélico directo a gran escala.
Un punto central del reclamo se enfoca en la libertad de navegación y el tránsito seguro por los corredores marítimos fundamentales para la distribución de petróleo y gas. Los líderes advirtieron que cualquier interrupción en estas vías pone en riesgo la economía global y el valor de los combustibles.
Los representantes de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá analizaron la implementación de nuevas restricciones económicas para debilitar el financiamiento del programa de defensa de Irán. Esta estrategia apunta a reducir los recursos destinados a las milicias que operan bajo influencia de ese país.
La resolución del G7 llega tras una semana de máxima alerta internacional ante el despliegue de drones y misiles. Los ministros de relaciones exteriores continuarán monitoreando la situación para coordinar respuestas operativas ante posibles nuevas agresiones que amenacen la paz continental.
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