El dólar mayorista vuelve a caer y toca mínimos en más de dos meses

La compra de divisas por parte del Banco Central mantiene la estabilidad cambiaria a corto plazo, aunque la escasez de pesos y el alto costo del fondeo reavivan las presiones en el mercado.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó nuevas compras de divisas en las últimas jornadas, logrando que el tipo de cambio oficial se mantenga dentro de las bandas preestablecidas por el esquema de flotación administrada. Esta estrategia de acumulación de reservas monetarias continúa siendo el eje central de la política cambiaria y fue clave para evitar sobresaltos inmediatos en la cotización.
Pese a la relativa calma exhibida en el segmento mayorista, el mercado de pesos enfrenta una creciente restricción de liquidez. La política monetaria sumamente contractiva implementada por la autoridad central ha generado una fuerte escasez de circulante que impacta directamente en la operatoria interbancaria y minorista.
Esta sequía de pesos se traduce rápidamente en un encarecimiento del costo del fondeo para las entidades financieras y los agentes económicos. Las tasas de interés de corto plazo repuntaron significativamente, reflejando el esfuerzo que deben realizar los bancos para cubrir sus necesidades operativas y de encaje diarias.
Analistas económicos señalan que este aumento en el costo del dinero reintroduce una fuente de tensión latente para el mercado. La dificultad para acceder a financiamiento en pesos o el alto precio para obtenerlo incentiva a ciertos actores a buscar refugio en activos de cobertura o a demandar mayor dolarización preventiva.
El escenario actual presenta una dualidad: si bien el BCRA logra sostener la cotización oficial mediante la intervención directa, los indicadores de liquidez sugieren que la base monetaria se encuentra bajo un estrés que requiere monitoreo constante para evitar un súbito recalentamiento cambiario.
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