El asombroso y chapucero secuestro de Quini resucita en ‘Por cien millones’: “El zulo y el local son los reales donde estuvo secuestrado”

El secuestro de Enrique Castro Quini en 1981 marcó un hito oscuro en la historia del fútbol español al exponer la desesperación social detrás de un rapto ejecutado por trabajadores desempleados.
El 1 de marzo de 1981, tras convertir dos goles frente al Hércules, el máximo goleador del Barcelona fue interceptado mientras regresaba a su hogar. Lo que inicialmente se interpretó como una acción de grupos terroristas resultó ser un golpe improvisado por tres mecánicos que buscaban una salida económica a su situación de paro.
El cautiverio se extendió durante veinticinco días en un pequeño zulo subterráneo ubicado en un taller de Zaragoza. Durante ese tiempo, el equipo catalán sufrió el impacto anímico de la ausencia de su estrella y perdió sus posibilidades de pelear el campeonato de liga ante la incertidumbre sobre el paradero del delantero.
Los captores exigieron un rescate millonario a pagar en una cuenta suiza, lo que permitió a la policía rastrear los movimientos bancarios. La impericia de los secuestradores, que carecían de antecedentes criminales, facilitó el trabajo de las fuerzas de seguridad para localizar el sitio exacto donde mantenían oculto al jugador asturiano.
La liberación de Quini se produjo el 25 de marzo tras un operativo conjunto que sorprendió a los captores sin que mediara violencia física contra el deportista. El caso generó un fuerte impacto mediático por la precariedad de los medios utilizados y la motivación puramente financiera vinculada a la crisis laboral de la época.
Al recuperar su libertad, el futbolista mostró una actitud de perdón hacia sus captores y retiró la acusación particular, alegando que se trataba de personas desesperadas. Este gesto humanitario cerró uno de los episodios más dramáticos del deporte europeo, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva del club azulgrana.
SDN Digital, solo información.
