La Casa Blanca inició una investigación formal sobre la startup china de inteligencia artificial por presuntas maniobras para evadir las restricciones de exportación tecnológica vigentes.
El Departamento de Comercio de los Estados Unidos busca determinar si la firma asiática accedió a procesadores avanzados sujetos a sanciones internacionales. Los funcionarios norteamericanos sospechan que la empresa utilizó canales indirectos para obtener hardware crítico desarrollado por compañías estadounidenses.
La compañía china sorprendió a la industria tecnológica durante el año pasado al presentar modelos de lenguaje con un rendimiento similar a los líderes del mercado pero con costos operativos significativamente menores. Este avance generó sospechas inmediatas sobre la infraestructura técnica utilizada para entrenar sus sistemas de última generación.
WhatsApp prepara una función anti-spoilers para sus usuarios ¿cómo va a funcionar?El gobierno de Donald Trump endureció la supervisión sobre el flujo de semiconductores hacia Beijing para frenar el desarrollo militar y tecnológico de su principal competidor global. La investigación actual apunta a desarticular redes de suministro que permitan a las firmas chinas operar con componentes prohibidos por Washington.
El resultado de este proceso administrativo podría derivar en sanciones económicas severas y en la inclusión de la startup en la lista negra comercial de los Estados Unidos. Esta medida limitaría definitivamente su capacidad de interactuar con socios occidentales y frenaría su expansión fuera del mercado doméstico asiático.
Mientras la empresa intenta sostener su crecimiento operativo, el escrutinio de Washington impone un freno a sus aspiraciones de liderar el segmento de la inteligencia artificial. La resolución del caso marcará un precedente en la batalla por el control de los microchips y la soberanía tecnológica entre ambas potencias.
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