EEUU e Israel bombardearon Irán en una ofensiva dirigida contra el ayatolá Ali Jamenei

Teherán ejecutó una ofensiva masiva con proyectiles y naves no tripuladas tras cumplirse las advertencias sobre una incursión armada en la región.
La escalada de tensión en Medio Oriente alcanzó un punto crítico tras el inicio de una ofensiva militar que derivó en una respuesta armada directa por parte de Irán. El cruce de ataques representa el fracaso de las gestiones diplomáticas previas y coloca a la seguridad internacional en un estado de alerta máxima.
El gobierno iraní activó sus sistemas de defensa y desplegó una andanada de misiles y drones que cruzaron el espacio aéreo regional durante las últimas horas. Esta maniobra cumple las advertencias que Teherán formuló frente a la posibilidad de una intervención externa en su zona de influencia directa.
La intensidad del ataque obligó a una retirada urgente de delegaciones diplomáticas y equipos civiles que operaban en las áreas bajo fuego enemigo. Los protocolos de seguridad internacional se activaron de inmediato para garantizar la salida segura de los funcionarios mientras las detonaciones se multiplicaban en los radares de vigilancia.
Las fuerzas de seguridad reportaron que el despliegue de naves no tripuladas buscó saturar las capacidades de interceptación del adversario mediante oleadas de proyectiles. La magnitud de la operación altera el equilibrio de poder en la zona e interrumpe los escasos canales de diálogo que permanecían abiertos de forma precaria.
El despliegue militar se mantiene activo y las potencias globales monitorean el curso de los proyectiles mientras se cierran los espacios aéreos comerciales por precaución. Las capitales occidentales analizan ahora los pasos a seguir ante un conflicto que ya provocó el cese total de la actividad administrativa en las sedes extranjeras.
SDN Digital, solo información.
