El gobierno de México concretó el despacho de más de 40 toneladas de alimentos hacia Cuba para asistir a los sectores más afectados por la parálisis económica y energética.
El cargamento partió desde puertos mexicanos con una carga compuesta principalmente por arroz, frijoles y frutas frescas de producción estacional. La asistencia estatal apunta a fortalecer el stock de los pequeños comercios que operan en los barrios de la isla.
Esta medida se implementa mientras el sistema eléctrico cubano atraviesa fallas estructurales profundas. Los apagones constantes dañaron la cadena de frío y complicaron el acceso regular a productos de primera necesidad para la población civil.
Gobernadores peronistas reiteraron su rechazo a la reforma laboral y llamaron a votar en contra del proyecto de Javier MileiEl Ministerio de Comercio Exterior cubano definió que la distribución tendrá un enfoque selectivo para alcanzar primero a los grupos sociales en situación de riesgo. El plan busca evitar el acaparamiento y garantizar una rotación rápida de los insumos perecederos.
La llegada de estos suministros otorga un respiro logístico a la red de distribución minorista que depende de las importaciones para funcionar. México mantiene su postura de cooperación directa frente a la escasez de recursos financieros que padece el gobierno de La Habana.
Los equipos técnicos de ambos países coordinan la descarga de los contenedores para iniciar el reparto inmediato en las zonas urbanas de mayor densidad. La ayuda humanitaria se suma a otros acuerdos comerciales vigentes que buscan estabilizar los indicadores de consumo interno.
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