El vacío diplomático dejado por la estrategia confrontativa de Washington acelera el realineamiento de potencias globales hacia el compromiso económico y político con Beijing.
Múltiples jefes de Estado de Occidente y otras regiones clave han confirmado o planificado visitas oficiales a la República Popular China para los próximos meses. Este movimiento concertado es visto por los observadores internacionales como una señal clara del restablecimiento de canales de comunicación directa y de alto nivel con Beijing.
Analistas especializados en geopolítica sostienen que la cautela y las reticencias históricas para interactuar con el gigante asiático han perdido sustento estratégico. La necesidad de coordinación en asuntos económicos, flujos de inversión y la estabilidad de las cadenas de suministro globales está primando sobre las diferencias políticas de fondo.
Julieta Nievas Bustos, subdirectora de Defensa del Consumidor y Lealtad ComercialUn factor determinante en este realineamiento es la herencia de la política exterior estadounidense previa. El enfoque de confrontación total impulsado por la administración de Donald Trump generó una fractura en muchas agendas bilaterales, incentivando a líderes mundiales a buscar proactivamente nuevos puentes de diálogo.
Este contexto ha generado el incentivo para que las potencias retomen el contacto de alto nivel. Para muchos gobiernos, el interés estratégico de asegurar flujos comerciales estables con la segunda economía mundial supera la alineación automática con las posturas restrictivas de Washington.
Los expertos coinciden en que la tendencia de compromiso directo con el liderazgo chino se intensificará, consolidando la posición de Beijing como un interlocutor indispensable en la definición de la agenda multilateral contemporánea.
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