Caputo pierde USD 150 millones por mes de recaudación por congelar el impuesto al combustible

El Poder Ejecutivo postergó nuevamente la actualización del impuesto a los combustibles con el objetivo de contener el índice de precios a costa de resignar recaudación tributaria clave.
A través del decreto 217 publicado en el Boletín Oficial, la administración nacional decidió aplazar el ajuste del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. La medida busca evitar que la carga impositiva se traslade de forma inmediata a los precios del surtidor y presione sobre la medición mensual de la inflación.
Esta decisión implica un costo fiscal directo para las cuentas públicas. Según proyecciones privadas, el diferimiento mensual representa una pérdida de 150 millones de dólares en ingresos, acumulando un rojo anual que supera los 2.500 millones de dólares por las sucesivas postergaciones aplicadas durante el año.
La normativa vigente establece actualizaciones trimestrales basadas en la variación de precios minoristas, pero el gobierno optó por un esquema de incrementos parciales. Esta estrategia generó un atraso acumulado que alcanza los 187 pesos por litro en la nafta y 82 pesos en el gasoil frente a los valores previstos por la ley.
El freno al tributo ocurre mientras la recaudación general muestra signos de debilidad, con una caída real del 4,5 por ciento registrada en el último mes. El impuesto a los combustibles era uno de los pocos componentes que mantenía un desempeño positivo, por lo que su congelamiento resiente los ingresos del Tesoro.
La dinámica internacional del petróleo añade otra variable de tensión por la suba del valor del barril de crudo. Mientras los precios externos empujan los costos de producción, el Estado intenta amortiguar el impacto local mediante el manejo de los impuestos, aunque la brecha de precios frente a la paridad de exportación continúa expandiéndose.
SDN Digital, solo información.
