Bitcoin baja de los u$s70.000 y Ethereum perfora los u$s2.000, ante impacto negativo de la guerra en Medio Oriente
La escalada de las tensiones militares a nivel global impacta directamente sobre las proyecciones económicas de Washington y condiciona el rumbo de la política monetaria.
El recrudecimiento de los enfrentamientos armados alteró el equilibrio de los mercados internacionales y encendió las alarmas en el Departamento del Tesoro estadounidense. La volatilidad de los precios de la energía presiona sobre los indicadores de consumo y obliga a revisar las metas establecidas para el cierre del año fiscal.
Analistas de Wall Street advierten que la inestabilidad geopolítica dificulta el control de la curva inflacionaria que la Reserva Federal intentaba estabilizar. El costo de los combustibles y las interrupciones en las cadenas de suministro globales funcionan como motores externos que escapan a las herramientas tradicionales de regulación interna.
Jerome Powell y el comité de gobernadores evalúan ahora si es factible mantener el cronograma de recorte de tasas previsto originalmente para el próximo semestre. La prioridad del organismo se desplazó hacia la contención de posibles desbordes en los precios minoristas frente a una oferta de bienes cada vez más condicionada por la logística bélica.
El gobierno de Joe Biden monitorea de cerca el impacto político que el encarecimiento del costo de vida puede tener en la opinión pública durante un periodo electoral determinante. La Casa Blanca busca alternativas para mitigar los efectos del conflicto sin comprometer su posición estratégica en el tablero internacional ni la solidez del dólar.
Las proyecciones de crecimiento para la mayor economía del mundo sufrieron ajustes a la baja en los últimos reportes técnicos emitidos por organismos multilaterales. El escenario de tasas altas por un tiempo prolongado se consolida como la respuesta más probable ante una realidad exterior que no ofrece señales de pacificación en el corto plazo.
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