Auto eléctrico chino y sus ocupantes sobreviven al impacto de un misil iraní: «La seguridad es el máximo lujo»

Un vehículo eléctrico de la firma china BYD resistió la onda expansiva y la metralla de un misil durante una ofensiva iraní en las cercanías de la capital israelí.
El incidente ocurrió en la localidad de Hod Hasharon tras la caída de un proyectil que generó una fuerte presión física sobre el rodado. Las imágenes registradas en el lugar muestran que la unidad soportó daños externos severos sin comprometer su integridad estructural básica.
Se trata del modelo Atto 3, una SUV que la compañía asiática comercializa en diversos mercados y que mantiene una estrategia de expansión activa en el Cono Sur. A pesar de los múltiples impactos recibidos en la carrocería, los sistemas centrales de funcionamiento no fueron alcanzados por el fuego.
Los informes locales confirmaron que la batería de tecnología Blade no sufrió perforaciones ni procesos de combustión química a pesar de la violencia del impacto. Esta resistencia mecánica impidió un incendio que habría complicado las tareas de los equipos de rescate en la zona urbana.
El vehículo quedó inmovilizado con los neumáticos destrozados y los cristales astillados por la presión del aire tras la detonación cercana. El habitáculo conservó su forma original, lo que permitió verificar la efectividad de las zonas de deformación programada frente a estímulos externos extremos.
El suceso instaló un debate técnico sobre la seguridad de las nuevas plataformas de movilidad eléctrica en situaciones de conflicto bélico. Los especialistas analizan ahora cómo los materiales utilizados en la fabricación respondieron a una exigencia que excede los protocolos convencionales de colisión automotriz.
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