Áspera reacción de dos intendentes cordobeses por la presencia de Javier Milei en festivales de folclore

Jefes municipales de Córdoba y Santa Fe exhibieron un frente político unido en Cosquín, marcando distancia explícita con las políticas del Gobierno nacional.
La tensión entre la administración central y las provincias encontró un nuevo epicentro en el corazón de Córdoba, donde líderes locales y regionales manifestaron su oposición a las directrices de la Casa Rosada. El encuentro se produjo en el contexto de un evento cultural masivo, sirviendo de plataforma para el mensaje político.
El intendente de Cosquín, Raúl Cardinali, fue el primero en tomar una postura pública definida, al igual que su par de Leones. Cardinali afirmó que su territorio no es «amigable para quienes van en contra de nuestra cultura», un mensaje dirigido directamente a las políticas de austeridad y recortes culturales promovidas desde el Ejecutivo nacional.
Esta declaración municipal obtuvo un respaldo inmediato de peso en el plano provincial. En el mismo escenario de la plaza Próspero Molina se hicieron presentes los gobernadores Martín Llaryora (Córdoba) y Maximiliano Pullaro (Santa Fe), quienes escenificaron la unidad del denominado eje federal.
La imagen de los dos mandatarios provinciales intercambiando un abrazo simboliza la consolidación de un bloque que busca diferenciarse de la línea económica y administrativa impuesta por Buenos Aires. Este eje interprovincial ha incrementado su visibilidad en las últimas semanas, coincidiendo con el tratamiento de legislación clave en el Congreso.
La confluencia de intendentes y gobernadores subraya la creciente resistencia de las bases políticas del interior ante las decisiones centralizadas. El rechazo manifestado en Cosquín reafirma la estrategia de las provincias de proteger sus presupuestos y sus agendas culturales frente a la visión del Gobierno nacional.
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