Antes de que ‘El señor de los anillos’ nos desvelara el pasado de Gollum, las películas ya nos dieron pistas

La versión original de El Hobbit publicada por J.R.R. Tolkien en 1937 presentaba a un Gollum dispuesto a regalar el anillo, una idea que el autor debió reformular para dar coherencia a su obra posterior.
El lanzamiento inicial de la novela infantil en 1937 contenía elementos que hoy resultarían irreconocibles para los seguidores de la Tierra Media. En ese período, el autor no proyectaba que Gollum regresaría años después como un actor fundamental en una historia de escala épica.
En los manuscritos originales, el enfrentamiento de acertijos terminaba con Gollum aceptando su derrota de manera pacífica. El personaje pretendía entregarle el anillo de invisibilidad a Bilbo Baggins como un premio legítimo, sin mostrar rastro de la obsesión enfermiza que lo caracterizaría más tarde.
Esta resolución inicial planteaba una contradicción directa con el poder corruptor que Tolkien otorgaría al Objeto Único durante la redacción de El señor de los anillos. La voluntad de desprenderse del anillo voluntariamente invalidaba la premisa central de la influencia maligna que este ejercía sobre su portador.
Para solucionar este conflicto narrativo, el escritor revisó y modificó el quinto capítulo de las ediciones posteriores. Esta maniobra técnica permitió transformar a Gollum en un ser atormentado por la pérdida de su tesoro, justificando así su persecución incansable a lo largo de la trilogía principal.
El ajuste editorial revela el carácter evolutivo de la literatura fantástica y cómo un detalle secundario puede alterar el rumbo de una franquicia mundial. La versión de 1937 sobrevive hoy como un registro histórico del proceso creativo de un autor que construyó su universo sobre la marcha.
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