La ola de 165 cancelaciones de Flybondi en una semana, afectando a más de 31 mil pasajeros, pone en jaque el modelo low cost que el Gobierno promueve como estandarte aerocomercial.
La aerolínea low cost Flybondi generó una interrupción masiva en el tráfico aéreo durante la temporada alta, registrando la cancelación de al menos 165 vuelos en el lapso de siete días. Esta crisis operativa impactó directamente a más de 31 mil pasajeros en aeropuertos de todo el país. La falta de capacidad de respuesta obligó a la compañía a suspender hasta 22 servicios en una misma jornada, resultando en extensas demoras y reprogramaciones fallidas.
Especialistas del sector señalan que este tipo de colapsos es inherente al modelo de negocio de bajo costo. Las aerolíneas operan con márgenes financieros mínimos y una flota calculada al límite, sin un colchón operativo disponible para absorber contingencias. Un único factor disruptivo, como la inoperatividad de una aeronave por mantenimiento o problemas de tripulación, produce un efecto dominó que anula rápidamente la programación diaria.
Los Menem quieren cargarse a Santiago Caputo después de la reforma laboralLa crisis se agrava por el contraste entre la realidad operativa y los planes de expansión anunciados. Flybondi comunicó recientemente una inversión de 1.700 millones de dólares destinada a incorporar hasta 35 aeronaves de última generación entre 2027 y 2030. Mientras la empresa promociona este plan como un hito estratégico para aumentar la conectividad en América Latina, la dificultad para sostener la agenda semanal actual genera escepticismo sobre su viabilidad a largo plazo.
El incidente pone en una situación incómoda al Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes, Daniel Scioli, quien ha promovido a Flybondi como un caso testigo de la política de cielos abiertos impulsada por el Gobierno. Scioli se reunió en múltiples ocasiones con el CEO de la compañía y destacó sus promesas de aumento de flota y participación de mercado. La deficiencia del servicio llevó incluso a su propio hermano, Pepe Scioli, a exponer públicamente en redes sociales la crítica a la gestión de la aerolínea.
La exposición política de la aerolínea está ligada a sus nuevos dueños. Flybondi fue adquirida en junio por COC Global Enterprise, un fondo estadounidense cuyo titular, Leonardo Scatturice, ha ganado influencia política por su cercanía con el entorno más íntimo del Gobierno, especialmente con Santiago Caputo. Scatturice, además de articular vínculos con la derecha estadounidense, amplió su exposición pública tras un reciente episodio que involucró el ingreso de valijas sin control aduanero a través de una aeronave vinculada a su entorno familiar.
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