Mientras continúa pendiente la ratificación del acuerdo con la Unión Europea, el Mercosur sellará un tratado de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), integrada por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein.
El pacto abre un mercado estratégico de casi 300 millones de personas con un PBI combinado superior a los USD 4,3 billones.
El acuerdo contempla 50 exenciones arancelarias y permitirá mejorar el acceso a más del 97% de las exportaciones entre ambos bloques. Para Argentina, representa una oportunidad clave: en 2024, las ventas al bloque alcanzaron los USD 1.660 millones, un récord impulsado por el oro, principal producto exportado a Suiza. Ese país concentra el 37% del total de exportaciones mineras argentinas y el 14% de sus ventas de plata.
Además de la minería, el acuerdo ofrece nuevas posibilidades para el agro. Aunque aún se desconocen los detalles finales del documento, el texto base de 2019 incluía reducciones de aranceles y cupos para carnes, miel, lácteos, frutas, granos y vinos. El sector ganadero, por ejemplo, podría beneficiarse con un cupo libre de aranceles para 4.000 toneladas de carne vacuna.
Argentina ya tiene una posición relevante en ese mercado. Suiza importa desde nuestro país el 26% de su carne de caballo, el 24% de los jugos cítricos, el 20% de las pieles, el 11% del aceite de maní, el 8% de la miel y el 7% de la carne bovina. A su vez, Noruega compra el 39% del maní sin cáscara argentino y el 30% de los moluscos, mientras Islandia importa el 46% de sus pescados y calamares congelados desde Argentina.

El acuerdo también se presenta como un incentivo para las inversiones: la EFTA ya es el quinto inversor extranjero en el país, con un stock de más de USD 8.600 millones, liderado por Suiza, que representa el 94% del total.
Entre los beneficios esperados se destacan la mejora de competitividad para productos agroindustriales e industriales, el acceso a licitaciones públicas en Europa y la cooperación tecnológica bajo estándares sostenibles. Así lo destacó Marisa Bircher, exsecretaria de Comercio Exterior, quien consideró que el acuerdo permite una “inserción internacional más inteligente, con impacto directo en empleo, producción e innovación local”.
Por su parte, el economista Mariano Kestelboim advirtió que, si bien el tratado favorece el comercio exterior, puede representar un riesgo para la industria nacional en un contexto de mayor apertura de importaciones sin control aduanero. Aun así, sostuvo que el impacto será positivo para las exportaciones primarias.
En la misma línea, el consultor Marcelo Elizondo valoró el avance como “un paso previo necesario” al demorado acuerdo con la Unión Europea, destacando que “el Mercosur es un bloque muy cerrado y esta apertura sin barreras arancelarias es bienvenida”.
Con información de Infobae

