
El directorio del FMI se reúne este jueves para definir un desembolso urgente de u$s2000 millones. El Gobierno flexibilizó el tipo de cambio, subió tasas y empezó a comprar reservas para cumplir con el organismo, mientras negocia metas más realistas en plena presión electoral.
El directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) se reúne este jueves para aprobar el acuerdo técnico con la Argentina, lo que habilitaría un desembolso de u$s2000 millones. El Gobierno espera con urgencia esos fondos para reforzar sus reservas y estabilizar el frente económico en un año electoral marcado por tensiones cambiarias y metas difíciles de cumplir.
La decisión llega en un momento crítico, con el Ejecutivo desplegando una estrategia de ajuste que combina mayor flexibilidad cambiaria, suba de tasas de interés y compras de divisas por parte del Tesoro. El objetivo: enviar señales positivas a los mercados e intentar reducir el riesgo país.
En los últimos días, el dólar oficial superó los $1300, mostrando un deslizamiento más pronunciado que apunta a un tipo de cambio más competitivo, en línea con las recomendaciones del FMI. Al mismo tiempo, el Banco Central adoptó una postura más laxa, permitiendo una mayor corrección cambiaria sin intervención directa.
Uno de los pilares de este viraje fue la fuerte suba de la tasa de interés de referencia, que trepó al 65 % anual. Esta medida busca frenar expectativas de devaluación y sostener el «carry trade», aunque el costo financiero para el Estado es cada vez más alto. En la última licitación, el Tesoro logró renovar $9 billones de un total de $11 billones en vencimientos, dejando un excedente de liquidez que podría recalentarse en el mercado cambiario.
Otra señal de pragmatismo fue la compra de reservas por parte del Tesoro, que sumó más de u$s1000 millones en los últimos días. Este movimiento contradice la estrategia inicial de no usar pesos para adquirir divisas, pero muestra voluntad política de “hacer los deberes” ante el organismo multilateral, a cambio de una flexibilización en las metas de acumulación.
El Gobierno ya reconoció que será difícil alcanzar los niveles previstos para septiembre, que exigían reservas por encima de los u$s9000 millones. Por eso, se abrió una negociación para modificar esos objetivos sin comprometer el apoyo financiero del FMI.
Con información de Ámbito

